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Cardiomiopatía dilatada canina - Síntomas y tratamiento

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El corazón enfermo de un perro requiere de ciertos cuidados para que mantenga una adecuada calidad de vida, además de tener controlada su enfermedad, de manera que se eviten fallos cardiacos que pongan en riesgo su vida. A continuación se ofrecen cinco pautas para cuidar a un can con problemas de corazón: la alimentación adecuada, evitar la obesidad, el diagnóstico precoz de la patología cardíaca, aplicar el tratamiento veterinario a rajatabla y la práctica del ejercicio moderado.

1. Cuidar al perro con problemas de corazón: alimentación

La variedad de piensos para perros disponible en el mercado permite cubrir con amplitud sus diferentes necesidades nutricionales, entre ellas, las de los canes que padecen patologías del corazón. Las marcas comerciales de alta gama elaboran piensos específicos para los perros con cardiopatías que tienen un bajo contenido en sal y un extra de taurina y carnitina, proteínas de origen animal que protegen el corazón, así como antioxidantes o ácidos grasos omega 3 y vitaminas del grupo B.

Un perro con problemas cardiacos debe hacer ejercicio moderado y evitar el sedentarismo y la obesidad

Las recetas caseras con supervisión veterinaria también pueden ser una opción para alimentar a un can con problemas de corazón. No obstante, esta alternativa exige por parte de los dueños esfuerzo y constancia para ajustarse a los ingredientes y cantidades adecuadas que determine el veterinario. Este tipo de dieta se puede aplicar en los casos de perros que se muestran inapetentes frente al plato de comida.

La dieta de un can con problemas de corazón debe ser personalizada, porque cada caso es distinto y necesita de unas pautas nutricionales que se ajusten a sus necesidades. De esta forma, un perro con patología cardiaca que tiene sobrepeso precisa una dieta baja en calorías. En el caso contrario, se encontraría que padece pérdida de peso crónica (caquexia), que se caracteriza, además, por la atrofia muscular, fatiga y debilidad. En este caso, el animal necesita una dieta con alto contenido en calorías.

2. Evitar la obesidad del perro con patologías cardiacas

El sobrepeso es un problema de salud que agrava los problemas cardiacos del perro y que, incluso, los puede desencadenar. Para evitar los kilos de más, la alimentación es un aliado fundamental: las raciones adecuadas y un pienso de buena calidad, que puede ser bajo en calorías, son la base para evitar el sobrepeso que afecta a la salud cardiaca.

Los canes que padecen afecciones cardiacas también pueden perder el apetito, tanto por la medicación como por las molestias derivadas de su enfermedad. Esta inapetencia se puede combatir con alimentos jugosos como el de las latas, que resultan más atractivos para el paladar del perro, pero siempre bajo la supervisión de un veterinario.

3. Diagnóstico de la insuficiencia cardiaca del perro

Reconocer a tiempo la afección cardiaca del can es la mejor forma de tratarle de manera temprana, para evitar secuelas que deterioren aún más la salud de su corazón. Síntomas como fatiga, decaimiento, tos nocturna, dificultades respiratorias o hinchazón del abdomen son señales para acudir cuanto antes al veterinario.

Alrededor del 85% de los perros mayores padece alguna patología cardiaca, y con un tratamiento adecuado tienen una alta esperanza de vida

La edad es un factor de riesgo habitual para que desarrollen afecciones cardiacas. En general, todos los perros mayores acaban por tener insuficiencia cardiaca. "El 85% de los mayores la padecen", cifra Juan Antonio Aguado, veterinario.

Ciertas razas caninas, como las de gran tamaño (mastín), tienen mayor tendencia a padecer determinados problemas cardiacos. Los perros grandes envejecen a un ritmo más rápido que los pequeños, y con siete años pueden presentar alteraciones en el funcionamiento de su corazón, que puede ser débil. No obstante, los canes pequeños también pueden padecer otras afecciones cardiacas, como la endocardiosis o degeneración de las válvulas del corazón.

4. Tratamiento para un perro enfermo del corazón

Una vez que el animal tiene un diagnóstico veterinario con respecto a su afección cardiaca, lo normal es que el especialista le aplique un tratamiento, como pueden ser los vasodilatadores o diuréticos. Conviene seguir a rajatabla la administración de estos medicamentos, así como las pautas que indique el veterinario.

"Las revisiones periódicas del perro con problemas de corazón son claves, sobre todo hasta que se consigue ajustar el tratamiento que mantenga al animal estable", matiza Aguado. "Un can que padece una cardiopatía y tiene un tratamiento adecuado aumenta de manera considerable tanto su esperanza como su calidad de vida", asegura María Victoria Acha, veterinaria.

5. Ejercicio moderado para el can con patologías cardiacas

El hecho de que un perro tenga el corazón enfermo no implica que necesite una vida sedentaria. Todo lo contrario. En estos casos, el ejercicio moderado es una baza para mantener el corazón canino en forma.

No obstante, "el perro que padece del corazón debe realizar una cantidad de actividad física acorde a su capacidad", explica Aguado. Así que si el can se muestra cansado durante el paseo, conviene regresar a casa para que repose, y no insistir en que continúe con la actividad física.

Causas y factores de riesgo

Las causas de esta enfermedad son desconocidas y por eso técnicamente se conoce como cardiomiopatía idiopática. Idiopática significa que las causas son desconocidas.

Sin embargo, se han propuesto varias causas posibles, entre las que se encuentran:

  • Nutrición deficiente
  • Infecciones virales
  • Infecciones por protozoos
  • Exposición a sustancias tóxicas
  • Problemas inmunológicos
  • Causas genéticas

Los perros más propensos a padecer esta enfermedad son los de razas grandes y gigantes, aunque algunas razas medianas también son muy propensas a sufrir cardiomiopatías. Las razas que tienen mayor riesgo son: antiguo pastor inglés, boxer, cocker spaniel americano, cocker spaniel inglés, dálmata, doberman, golden retriever, gran danés, lebrel afgano, lebrel escocés, lebrel irlandés, perro de agua portugués, San Bernardo, schnauzer, springer spaniel y Terranova.

Prevención

Puesto que no se conocen las causas de la cardiopatía dilatada canina, no es posible prevenirla. Algunos criadores sugieren evitar que los perros enfermos se reproduzcan, asumiendo que la cardiomiopatía pudiera ser hereditaria.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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Principales síntomas

El aumento del tamaño del corazón hace con que la sangre se acumule en su interior, en las venas y en los pulmones, causando el surgimiento de algunos signos y síntomas como:

  • Falta de aire que empeora con el paso del tiempo,
  • Debilidad y cansancio al realizar pequeños esfuerzos,
  • Mareos y desmayos,
  • Palpitaciones cardíacas,
  • Aumento de la presión arterial,
  • Disminución de la cantidad de orina producida por día.

Es importante acudir al médico en caso que estos síntomas estén presentes, ya que cuando no es tratada a tiempo puede causar una insuficiencia cardíaca, infarto o una muerte súbita.

Grados de Cardiomegalia

Dependiendo del tamaño del corazón, la cardiomegalia se puede clasificar en 4 grados, por lo que se calcula el índice cardiotorácico a través de una radiografía posteroanterior de tórax, donde se mide el diámetro transverso de la silueta cardíaca con el diámetro transverso mayor del tórax y, dependiendo del valor los grados pueden ser:

CardiomegaliaÍndice cardiotorácico
Grado I (Leve)0,5 a 0,55
Grado II (Moderada)0,55 a 0,60
Grado III (Moderada a grave)0,60 a 0,65
Grado IV (Grave)> 0,65

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento para la cardiomegalia debe realizarse bajo la indicación del cardiólogo, pudiendo ser recomendado el uso de medicamentos diuréticos y para regular las hormonas que controlan las presión arterial y los latidos cardíacos, mejorando el funcionamiento del corazón. Los medicamentos normalmente utilizados para tratar la cardiomegalia son Carvedilol, Metoprolol, Bisoprolol, Enalapril, Captopril, Ramipril, Espironolactona y Furosemida.

Sin embargo, si el uso de medicamentos no es suficiente, puede ser necesario realizar una cirugía para rehacer la estructura cardíaca, o en caso que la persona sufra arritmias colocar un marcapaso y, en los casos más graves, realizar un trasplante cardíaco.

Causas y diagnóstico de la Cardiomegalia

La cardiomegalia surge como consecuencia de algunas enfermedades como el Mal de Chagas, hipertensión arterial, mala circulación, alteraciones en las válvulas cardíacas e insuficiencia cardíaca, además de esto también puede ocurrir por exceso de alcohol y por problemas en la estructura de las células del corazón.

El diagnóstico de la cardiomegalia se realiza en base a los antecedentes clínicos del individuo a través de exámenes como rayos X y de un electrocardiograma que identifica el grado de insuficiencia cardíaca que presenta el corazón.

Es importante identificar los primeros signos y síntomas que puedan indicar un problema a nivel del corazón, de manera de acudir lo más pronto posible al cardiólogo para que realice una evaluación e indique el tratamiento más adecuado según la causa, evitando así complicaciones.

CARDIOMIOPATIA DILATADA CANINA

Se define como una enfermedad primaria del músculo cardiaco de etiología desconoc > Estudios han revelado que de cada 600 pacientes referidos, 2 a 6 de ellos son diagnosticados con esta patología. Hay ciertas razas en la que la presentación de la enfermedad es mayor: Doberman Pinschers, Iris Wolfhound, bóxer y cocker spaniel especialmente. La edad típica de presentación es entre los 6 y los 8 años de edad aunque se puede ver en animales tan jóvenes como 3 años (1).

Se denomina idiopática cuando se han descartado las posibles causas secundarias. Numerosas enfermedades miocardicas que producen CMD incluyen: deficiencias nutricionales (deficiencia de taurina y de L-carnitina), cardiomiopatías inducidas por medicamentos (adriamicina), cardiomiopatías infecciosas e inflamatorias, hipotiroidismo y cardiomiopatías familiares (4,5).

FISIOPATOLOGIA

La progresiva degeneración y atrofia del los cardiomiocitos conduce a una disfunción en su capacidad de contracción, por lo que la salida de sangre por minuto disminuye (gasto cardiaco). La actividad compensatoria simpática, hormonal y renal estabiliza el gasto cardiaco gracias a un incremento del volumen sanguíneo circulante, aun incremento de la frecuencia cardiaca y a un incremento de la presión sanguínea. El incremento de la presión al final de la diástole causado por el incremento del volumen circulante conduce a una dilatación de las cámaras cardiacas. Lo que en un principio compensa la disfunción cardiaca degenera en congestión venosa y en último término falla cardiaca congestiva (1, 2). Con el paso del tiempo y en etapas finales de la enfermedad el gasto cardiaco termina por disminuir nuevamente produciéndose entonces una falla cardiaca de bajo gasto que eventualmente culmina con un shock de origen cardiogénico (5). Eventualmente el bajo gasto cardiaco y el incremento de las presiones diastólicas comprometen la perfusión coronaria, produciendo hipoxia miocárdica, lo que empeora aún más la función y se generan arritmias (2). Hay individuos en donde la presentación de arritmias como contracciones ventriculares prematuras (CVPs), o fibrilación atrial (FA) se presentan durante la fase inicial asintomática (2). En la FA la pérdida de la “patada atrial” disminuye severamente el gasto cardiaco y puede precipitar descompensaciones agudas cardiovasculares (2). Hemos observado algunos individuos principalmente de raza boxer, presentados a consulta dermatológica por la aparición de dermatitis folicular piógena que a la evaluación exhaustiva cardiovascular manifiestan signos ecocardiográficos de disfunción miocárdica, lo que nos hace pensar que los signos dermatológicos están relacionados con la disminución en la perfusión dérmica (observación personal).

Se sospecha de una base genética en algunas razas de alta prevalencia de la enfermedad: Doberman Pinschers, Boxers y Cocker Spaniels (2,3).

Algunas razas tienden a tener características distintivas de la enfermedad: Los dálmatas tienden a exhibir mas dilatación ventricular y atrial que otras razas. Los boxer son tendientes a mostrar tamaños camerales normales a pesar de la disfunción miocárdica asistólica. Los doberman tienden a presentar menos compromiso derecho (3).

La enfermedad usualmente progresa de una forma asintomática sub-clínica a una forma crónica sintomática de falla cardiaca congestiva y de bajo gasto. Algunos individuos presentan muerte súbita por arritmias ventriculares severas sin otros signos clínicos previos.

Fase oculta asintomática.

La duración de esta fase es variable, puede ser de meses a años, y durante este periodo se produce un agrandamiento progresivo cardiaco y empeoramiento de las arritmias.

  • No hay signos clínicos evidentes pero pueden estar presentes signos leves en exámenes paraclínicos:
  • Anormalidades eléctricas de conducción como contracciones ventriculares prematuras.
  • Incremento de las dimensiones atriales y ventriculares ecográficamente o radiológicamente.
  • Disminución de la contractilidad miocárdica en la ecografía cardiaca.
  • Un 40% de los doberman tienen muerte súbita como primer signo clínico (1).

Fase sintomática.

Se desarrollan signos clínicos

  • Falla cardiaca congestiva
  • Síncopes
  • Intolerancia al ejercicio
  • Arritmias.
  • Contracciones ventriculares prematuras
  • Taquicardia ventricular
  • Fibrilación atriales
  • Muerte por falla cardiaca avanzada y refractaria al tratamiento.
  • Entre el 30 a 50% de los doberman mueren súbitamente (1)

ELECTROCARDIOGRAMA

Es la prueba para diagnóstico de arritmias. Puede dar evidencia de agrandamiento ventricular. Pero un resultado normal no descarta una cardiomiopatía dilatada. Durante la fase oculta pueden verse las arritmias y en razas susceptibles se recomienda la realización rutinaria de esta prueba. Si las arritmias son permanentes es una buena prueba diagnóstica. No así para las arritmias intermitentes que son muy comunes en esta patología. La detección de los siguientes hallazgos es muy sospechoso de cardiomiopatía dilatada:

  • Una o más contracciones ventriculares prematuras en un Boxer o Doberman.
  • Criterios de agrandamiento ventricular o atrial.
  • Fibrilación atrial (1,2).

Los hallazgos en un Holter son:

  • Mas de 100 CVP en 24 horas.
  • Entre 50 y 100 CVP debe realizarse otro examen 2 a 6 meses después.
  • A veces se necesitan múltiples evaluaciones Holter para el diagnóstico (1,2).

Durante la fase clínica es común hallar CVPs frecuentes, taquicardia ventricular, criterios de agrandamiento atrial o ventricular, bloqueos de rama izquierda y fibrilación atrial:

La electrocardiografía podría sugerir la presencia de dilatación miocárdica, pero datos normales no descartan la dilatación cardiaca.

RADIOGRAFIA TORACICA

Es insensible a agrandamientos cardiacos leves, mientras que en etapas avanzadas de la enfermedad es muy útil para el diagnóstico de falla cardiaca congestiva. Se puede ver distensión de las venas pulmonares y opacidades intersticiales o alveolares, especialmente en las zonas hilares y dorsocaudales en ICC izquierda. En la insuficiencia derecha vemos efusión pleural, distensión de la cava caudal, hepatomegalia y ascitis (2).

ECOCARDIOGRAFIA

Es la herramienta diagnóstica más útil y con mejor sensibilidad para el diagnóstico de la CMD canina y felina. Se usa para cuantificar el agrandamiento cardiaco y la función sistólica. Muchos animales en fases muy tempranas de la enfermedad pueden tener valores normales ecocardiográficos a pesar de tener arritmias. Algunos únicamente muestran agrandamiento de la cavidad ventricular en sístole con las dimenciones diastólicas normales. Algunos animales demuestran agrandamiento atrial en la evaluación ecocardiográfica antes de que se demuestre radiológicamente (3).

Los siguientes datos ecocardiográficos han demostrado ser predictores de alto riesgo para desarrollar CMD:

  1. LVIDd > 46 mm (perros menores de 42 kg) o >50 mm (perros mayores de 42 kg).
  2. LVIDs >38 mm.
  3. CVPs durante el primer examen.
  4. FS 8 mm. Este es el valor más sensible y específico de todos (1,2,3).

Con enfermedad avanzada:

  • Agrandamiento ventricular y atrial evidente.
  • Aplanamiento y atrofia de los músculos papilares (2).
  • Disminución del movimiento sistólico del septo y de la pared ventricular izquierda.
  • Disminución la fracción de acortamiento.
  • Regurgitación mitral leve a moderada.
  • Apertura incompleta de la aorta.
  • Disminución de la velocidad de flujo de la aorta.
  • Incremento de la distancia del punto E de separación septal.
  • Hipoquinesis global.
  • Disfunción del aparato mitral y regurgitación atrial (1,2,3).
  • A veces se observan trombos en los atrios (3).

La ecocardiografía es útil para la evaluación del pronóstico del paciente. Un patrón de llenado trans-mitral restrictivo (radio E:A mayor a 2) y un acortamiento del tiempo de desaceleración de la onda E (

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