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Sida felino - Contagio, síntomas y tratamiento

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El virus de la inmunodeficiencia afecta a las células del sistema inmunológico (glóbulos blancos o leucocitos) destruyéndolos o dañándolos. Esto causa un deterioro gradual de la función inmunológica del gato. En la fase temprana de la infección puede no causar signos aparentes de enfermedad. El sistema inmune es muy importante en la lucha frente a las infecciones y el control del cuerpo sobre las células cancerosas. Así los gatos infectados por FIV presentan un alto riesgo de enfermedad y de infecciones por otros virus, bacterias y parásitos como Toxoplasma gondii o hemoplasmas(parásitos sanguíneos que causa anemia).

Prevalencia de FIV

La prevalencia de FIV en el total de la población de gatos sanos del Reino Unido es aproximadamente del 6 % y la prevalencia estimada en la población de gatos enfermos es de aproximadamente el 14%. Esta prevalencia varía en diferentes áreas del mundo y entre diferentes poblaciones de gatos. (por ejemplo, los gatos caseros comparados con gatos de campo o callejeros).

¿Cual es el riesgo para los gatos?

La forma más corriente de transmisión del virus es a través del mordisco durante una pelea. Por esta razón, los gatos machos sin castrar corren mayor riesgo de contagio y la prevalencia se incrementa con los gatos con acceso al exterior, gatos callejeros y extraviados. Cualquier gato puede ser infectado a cualquier edad pero a menudo pasa bastante tiempo entre la infección y el desarrollo de los síntomas y por eso la aparición de la enfermedad es más común en gatos adultos y mayores.

¿Cómo se disemina?

El mordisco está considerado el método de transmisión más importante. La saliva de un gato infectado contiene gran cantidad de virus y un solo mordisco puede desencadenar la transmisión de la infección. La infección se produce también por un contacto social cercano, entre un grupo de gatos donde no haya agresiones, a través del acicalamiento o de compartir el bebedero y el comedero. Algunos gatos que nacen de hembras infectadas con el virus pueden llegar a infectarse durante la gestación o a través de la leche materna. La infección en los cachorros es difícil de confirmar por la presencia de anticuerpos maternos, ya que estos duran bastantes meses. Se piensa que la transmisión sexual no es significante. No se sabe si los parásitos hematófagos como las pulgas pueden diseminar la infección por eso es mejor mantener un control regular de las pulgas.

¿Cuáles son los síntomas de la infección?

Los signos de la infección por FIV son altamente inespecíficos. Durante la primera fase de la enfermedad (los primeros 2-4 meses) los gatos pueden mostrar signos durante corto tiempo incluyendo malestar, fiebre (temperatura alta) y un posible aumento de tamaño de los ganglios linfáticos o linfadenopatía (las glándulas que filtran la sangre del cuerpo para comprobar si hay infección o células tumorales). La mayoría de los gatos se recuperan de esa fase temprana y entran en la segunda fase en la que están aparentemente sanos. En la tercera fase de la infección se desarrollan otros signos por el efecto directo del virus (por ejemplo, puede infectar el tracto gastrointestinal lo que causa diarrea) y por la depresión del sistema inmunológico y la incapacidad del gato para luchar contra otras infecciones, haciéndole propenso a otras enfermedades o infecciones secundarias. Estos estados pueden tomar diferentes formas y por tanto los signos clínicos ser muy variables. Sin embargo la presencia de una enfermedad persistente o recurrente en el gato, indica una posible inmunodeficiencia. Los signos más comunes son malestar, pérdida de peso, inapetencia, fiebre, linfadenopatía y gingivitis (encías inflamadas). Otros signos adicionales son rinitis (inflamación del tejido interno que recubre la nariz causando estornudo y descarga nasal), infección de piel, anemia, conjuntivitis (inflamación de la zona interna del párpado), uveítis (inflamación de las estructuras internas del ojo) y enfermedades del sistema nerviosos que causan cambios de comportamiento y convulsiones (ataques). Las madres infectadas pueden abortar la camada.

¿Cómo se diagnostica?

Hay varios sistemas de test disponibles para el diagnóstico de la infección por FIV. Algunos de estos test se pueden realizar en las clínicas veterinarias. Estos test detectan anticuerpos frente al virus. Como otros muchos test diagnósticos, este test no es exacto al 100% y puede dar resultados falsos positivos o negativos en las siguientes situaciones:

  1. Algunos gatos infectados producen anticuerpos que no son detectados por los test estándar (falsos negativos)
  2. La muestra puede estar contaminada (falso positivo)
  3. En las fases tempranas de la enfermedad no se producen anticuerpos frente a la enfermedad (menos de dos meses desde la infección). Es prudente repetir un test negativo en un animal sospechosos en unas 12 semanas.
  4. Los cachorros nac >Existen otros test que están disponibles en laboratorios especializados (a los que el veterinario puede enviar la muestra) para detectar el virus en sí mismo y esos test son muy sensibles. También se puede realizar el aislamiento del virus. Si el resultado del primer test de anticuerpos presenta alguna duda o lleva a confusión entonces el veterinario puede necesitar un test adicional para asegurar un correcto resultado.

Prevención y control

Existe una vacuna registrada en Estados Unidos para FIV pero no hay datos sobre su eficacia. La vacuna produce anticuerpos frente al virus que se detectan por la mayoría de los test diagnósticos disponibles para el veterinario clínico. El uso de la vacuna en este país invalida el uso de esos test.
Si en una casa con varios gatos se detecta un caso positivo el gato infectado debe ser aislado o extraído de la casa. Sin embargo como el riesgo de infección a través del contacto directo y compartiendo comederos y bebederos es muy bajo, muchos propietarios eligen que el gato se quede en casa. Es muy útil que los gatos usen comederos y bebederos separados por la gran cantidad de virus que se encuentra en la saliva. La bandeja y los comederos deben desinfectarse después de su uso para eliminar el virus. Una vez fuera del gato el virus muere en unos minutos, por eso es difícil infectarse a través de las ropas u otros objetos

Consejos para criadores

Para minimizar el riesgo de introducir el virus en la colonia, se aconseja a los criadores el prevenir que sus gatos tengan acceso al exterior y no tengan contacto con otros gatos que sí pueden salir o viven en el exterior. Es importante hacer análisis anuales y a los nuevos gatos antes de entrar al criadero. Si se identifica un gato positivo se deben tomar medidas apropiadas: dejar de criar, analizar a todos los gatos y eliminar o separar completamente a los individuos infectados. Todos los gatos volverán a testarse en 3-6 meses y si todavía son todos negativos, se puede restablecer la cría.

Pronóstico de los gatos infectados

El pronóstico de los gatos con FIV es reservado. Si el diagnóstico de la infección se realiza de forma temprana puede pasar mucho tiempo hasta que el gato desarrolla signos de enfermedad por FIV. Aunque no es seguro que todos los gatos infectados desarrollen un síndrome de inmunodeficiencia, la experiencia sugiere que la mayoría lo tendrán y en todos los casos la infección parece ser permanente. Muchos gatos con FIV pueden permanecer largos periodos en buen estado de salud con la ayuda de los consejos de mantenimiento.

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VIF – El virus de inmunodeficiencia felina

Conocido con las siglas VIF, el virus de inmunodeficiencia en gatos es un lentivirus que sólo ataca a los gatos. Aunque se trata de la misma enfermedad que afecta a los humanos, es producida por un virus distinto, por lo que lo que el sida en gatos no se contagia a humanos.

El VIF ataca directamente el sistema inmunitario, destruyendo los linfocitos-T, lo que trae como consecuencia que el animal sea vulnerable a otras enfermedades o infecciones menos importantes, pero que con esta condición pueden llevar a la muerte.

Detectado a tiempo, el sida felino es una enfermedad que se puede controlar. Un gato infectado, que siga el tratamiento adecuado, puede tener una vida larga y digna.

Transmisión y contagio del sida en gatos

Para que nuestra mascota se contagie de sida necesita estar en contacto con la saliva o la sangre de otro gato infectado. En principio, sólo se tiene constancia de que el sida felino se trasmite a través de mordeduras, por lo que los gatos callejeros son los más propensos a portar el virus.

A diferencia de la enfermedad en humanos, no se ha comprobado que el sida en gatos se trasmita vía sexual, durante la gestión de una madre infectada o incluso si las mascotas comparten bebedero o comedero.

Si tu gato siempre ha estado en casa no tienes que preocuparte, pero si no está castrado y sale por las noches, lo mejor es que le hagas un análisis de sangre para comprobar que todo esté bien. Recuerda que los gatos son territoriales lo que puede ocasionar alguna que otra pelea con mordiscos.

Síntomas del sida felino

Como sucede en los humanos, un gato infectado con el virus del sida puede vivir años sin que presente síntomas característicos o hasta que se pueda detectar la enfermedad.

Sin embargo, cuando la destrucción de linfocitos-T empiece a mermar la capacidad del sistema inmunitario del felino, pequeñas bacterias y virus a los que nuestras mascotas se enfrentan a diario y sin problema alguno, empezarán a causar estragos en la salud del animal y es entonces cuando los primeros síntomas pueden aparecer.

Los síntomas del sida en gatos más comunes y que pueden aparecer meses después de la infección son:

  • Fiebre
  • Pérdida de apetito
  • Pelaje sin brillo
  • Gingivitis
  • Estomatitis
  • Infecciones recurrentes
  • Diarrea
  • Inflamación del tejido conjuntivo
  • Pérdida de peso progresiva
  • Abortos y problemas de fertilidad
  • Deterioro mental

En general, el principal síntoma de un gato con sida es la aparición de enfermedades recurrentes. Así que es importante vigilar la aparición repentina de enfermedades comunes que cuesta que desaparezcan o si tu gato recae de forma constante en problemas de salud que parecen poco importantes.

Tratamiento para gatos con inmunodeficiencia

La mejor cura es la prevención, sin embargo, aunque la enfermedad del sida en gatos no tiene vacuna, con los cuidados adecuados una mascota infectada puede tener una vida feliz.

Para prevenir que tu gato se infecte con el virus del sida recuerda controlar sus salidas y evitar las peleas con gatos callejeros, así como hacerle un chequeo al menos una vez al año y más si ves que vuelve a casa con algún arañazo o mordida. Si esto no fue suficiente y tu gato está infectado tienes que trabajar en el fortalecimiento de las defensas y el sistema inmune.

Existen medicamentos antimicrobianos que pueden ayudar a controlar las infecciones o bacterias que ataquen al animal. Es importante que tengamos en cuenta que estos tratamientos deben llevarse de forma constante porque de lo contrario nuestro amigo felino puede recaer con nuevas infecciones. También existen medicamentos antiinflamatorios que ayudarán al control de enfermedades derivadas como la gingivitis y la estomatitis.

Aparte de los medicamentos, la alimentación de gatos con sida debe ser especial. Se recomienda que la dieta sea de alto contenido calórico, por lo que las latitas y la comida húmeda son un aliado perfecto para luchar contra el deterioro del animal contagiado.

Ningún tratamiento actúa directamente sobre el VIF en sí, lo que podemos hacer para ayudar a nuestra mascota y darle una vida digna, es mantener a raya todas las enfermedades oportunistas que puedan atacarle mientras su sistema inmune está débil.

¿Qué es la inmunodeficiencia felina?

El Virus de la Inmunodeficiencia Felina es conocido popularmente como el VIH de los gatos y es una enfermedad infecto- contagiosa que afecta a los felinos, atacando a su sistema inmunológico y que favorece la aparición de infecciones secundarias y enfermedades concomitantes.

Esta enfermedad, que los virólogos lo han clasificado en la misma familia que el virus de la Leucemia Felina, apareció por primera vez en 1987 en una colonia de gatos de California que presentaba una alta durabilidad de cuadros infecciosos y enfermedades degenerativas.

La Inmunodeficiencia Felina suele darse en todo tipo de gatos. No obstante, hay factores determinantes, por ejemplo, suelen contagiarse más en los gatos callejeros o de vida incontrolada. En cuanto al sexo, es más común que se vean afectados por esta enfermedad los machos no castrados y por último, la edad también es un factor a tener en cuenta, ya que los gatos mayores de 5 años son los más propensos.

¿Cómo se contagia?

Esta enfermedad es muy contagiosa pero, en principio, podemos decir que la forma en la que se trasmite el Virus de Inmunodeficiencia Felina es a través de la mordedura de un felino infectado a otro sano.

El contacto directo y continuo de gatos infectados con sanos sin contacto agresivo rara vez sería método de contagio del virus. Sin embargo, sí que es probable que una gata preñada pueda transmitírselo a sus crías.

Por último, ha diferencia con el VIH, este virus no se ha probado que se trasmita al tener relaciones sexuales, aunque es recomendable castrar a los felinos.

¿Cuáles son los síntomas?

Como ocurre con otras enfermedades, la Inmunodeficiencia Felina puede ser asintomática previamente, lo que no nos permitirá identificarla hasta que no sufra una enfermedad por causa de las defensas bajas.

Además, esta enfermedad da lugar a un proceso clínico lento que se concentra en varias etapas.

La primera fase tiene una duración de entre 4 y 16 semanas, que es cuando el virus empieza a atacar a los glóbulos blancos. En esta fase el gato puede padecer anemia, inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre, neutropenia, diarrea y síntomas respiratorios.

La segunda fase tiene una duración larga, incluso más de 4 años y los gatos pueden presentar alteraciones inmunológicas, pero el resto de síntomas desaparecen, dejando con una apariencia saldable al felino.

Por último, el virus consigue destruir el sistema inmunológico del animal, lo que provoca que esté expuesto ante cualquier tipo de infección o enfermedad. En esta fase el felino puede presentar pérdida de apetito, pelo sin brillo, pérdida de peso, linfoadenopatía, anemia, diarreas, gingivitis, infecciones respiratorias, en los ojos y piel, alteraciones hematológicas, cambios de comportamiento, convulsiones, deterioro mental o hinchazón estomacal.

En algunos casos, pueden aparecer diversos cánceres.

Tratamiento de la inmunodeficiencia felina

Como vemos, esta enfermedad es muy grave ya que puede provocar la muerte a nuestro felinos, además debemos tener presente que la Inmunodeficiencia Felina no tiene cura, solo puede tratarse para que no avance más y para darle calidad de vida al felino.

Por ello, es fundamental que se coja lo antes posible y para ello es imprescindible que se acuda al veterinario para que lo examine y le realice las pruebas pertinentes para diagnosticarlo.

En cuanto al tratamiento que se suele utilizar es a través de fármacos antivirales e inmunomodulares o antimicrobianos para contrarrestar los cuadros infecciosos.

Para la inflación de las encías o del estómago se suelen utilizar antinflamatorios.

En cuanto a la longevidad del gato, no se puede estimar, pero sí que es importante para ella que se colabore a que sus defensas frenen otros malestares a través del cuidado.

¿Cómo prevenir esta enfermedad?

En el mercado no existe ninguna vacuna para esta enfermedad, por lo que es necesario que se tomen medidas de precaución para que no se contagie tu gato. Entre ellas, es importante que el animal se encuentre aislado de otros gatos y en el caso de tenerlo que llevar al veterinario debemos hacerlo a través de transportín, para que no se muerda con otro.

Es fundamental que se suministre una dieta de alta calidad, controlar los parásitos y sobre todo mantener el entorno limpio.

En caso de que nuestro felino tenga esta enfermedad es recomendable que se realicen chequeos rutinarios, se le proporcione una dieta alta en proteína y evitar que sufra estrés.

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¿Qué más debo saber sobre el sida felino?

Esperanza de vida: Es importante que tengas en cuenta que la esperanza de vida de un gato con sida no es fácil de predecir, todo dependerá de cómo responda su sistema inmunitario al ataque de enfermedades oportunistas. Cuando hablamos de una vida digna, nos referimos a que una mascota con sida felino, puede vivir dignamente teniendo una serie de cuidados mínimos. Aún cuando parezca que su salud repunta se debe estar muy atento de aspectos como el peso y la fiebre.

Uno de mis gatos tiene sida pero los otros no: Si los gatos no luchan entre sí no existen posibilidades de contagio. Recuerda que el sida felino solo se transmita a través de mordeduras. Sin embargo, como esto es algo difícil de controlar, te recomendamos que se aísle al gato infectado, tal como si se tratase de cualquier otra enfermedad infecciosa.

Mi gato ha muerto de sida ¿es seguro llevar uno nuevo?: Sin el portador, el VIF (virus de inmunodeficiencia felina) es muy inestable y no sobrevive más de unas cuantas horas. Además, el sida felino sólo se transmite a través de la saliva y la sangre, y sin un gato infectado que muerda, el contagio a una nueva mascota es muy poco probable.

De todas formas, como con cualquier otra enfermedad infecciosa, te recomendamos algunas medidas preventivas:

  • Desinfectar o reemplazar todas las pertenencias del gato que haya fallecido
  • Desinfectar alfombras y moquetas
  • Vacunar a la nueva mascota contra las enfermedades infecciosas más comunes

¿Un gato con sida puede infectarme?: No, el sida felino no ataca a humanos. Un gato infectado con sida jamás podrá contagiar a un humano incluso al morderlo. Aunque se trata de la misma enfermedad, el VIF no es el mismo virus que infecta a los humanos, en este caso hablamos del VIH que es el virus de inmunodeficiencia humano.

Este artículo es meramente informativo, no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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