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Pekinés: cuidados, alimentación, higiene y más consejos sobre esta raza de perro

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Es cierto que el pequinés es un perro muy tranquilo cuando ha alcanzado su etapa adulta y además le gusta recrearse en su comodidad, pero como cualquier otro perro necesita pasear diariamente.

Los paseos diarios cumplen importantes funciones respecto al cuidado del perro pequinés:

  • Permite que tenga unos buenos hábitos higiénicos y realice sus necesidades fuera del hogar. Recuerda que es indispensable que los perros puedan marcar durante el paseo, delimitando así su territorio, algo que forma parte de su conducta natural.
  • Le ayuda a mantener una adecuada socialización, relacionándose con otras personas y animales, así como manteniendo un contacto con elementos del entorno (ruidos, olores, sustratos. )
  • Necesitan poder explorar su entorno, olfateando para recibir información de otros perros, personas y sucesos del lugar en el que vive.
  • Es necesario para que el perro pueda mantenerse activo y vital, los paseos son aún más importantes a medida que el pequinés va aproximándose a su tercera edad.
  • Les ayuda a desgastar sus uñas.

Obviamente estos paseos deben tener una duración e intensidad en consonancia con las capacidades físicas de esta raza. Así como cuando hablamos de perros grandes y muy enérgicos recomendamos que los paseos sean de aproximadamente 20-30 minutos, el pequinés necesita mucho menos tiempo en cada paseo, siendo éstos de 15 o 20 minutos como máximo. Podemos realizar varias salidas al día para mantenerle activo y en forma.

No olvides que deberás tener mucha precaución cuando pasees en las épocas de más calor. El pekinés, por su hocico achatado y su pelaje largo, es susceptible a sufrir un golpe de calor con cierta facilidad, por lo que será indispensable llevar siempre agua fresca para poder ofrecerle.

De la misma forma, tendremos precaución cuando realicemos excursiones o caminatas largas, llevando un pequeño transportín o bolso para poder refugiarle si le observamos muy cansado. También por su hocico achatado puede tener dificultad para respirar.

La alimentación del perro pekinés

El perro pequinés es bastante pequeño, no obstante, el peso ideal debe situarse sobre los 5 kg. en machos y 5,4 kg. en hembras. Recuerda que su estructura ósea es más pesada que en otras razas y que su estructura corporal es muy fuerte.

Para aportarle al pequinés la nutrición que necesita pero, al mismo tiempo, evitar que en un futuro padezca exceso de peso, bastará con ofrecerle dos comidas diarias correctamente racionadas y calculadas en el caso de perros adultos, ya que los perros cachorros necesitarán comer con una mayor frecuencia. Igualmente, los perros cachorros también necesitarán un control de la cantidad de comida.

En cuanto a la proporción de nutrientes, como todos los perros, el pequinés necesita una alta concentración de proteínas en compañía de proporciones más moderadas de hidratos de carbono y grasas saludables.

Una opción muy común es apostar por un pienso de buena calidad, siempre que en el envase esté etiquetado que se trata de un alimento "nutricionalmente completo". Esta indicación garantiza que nuestro perro no sufrirá carencias nutricionales.

No obstante, también podemos completar su dieta ofreciendo de vez en cuando recetas caseras. Así mismo, si quieres alimentar a tu perro pekinés con alimentos naturales en casa, deberás consultar con tu veterinario para asegurar que reciba todos los nutrientes esenciales en su correcta proporción.

Para evitar el sobrepeso e incluso la obesidad, puedes apostar por utilizar premios naturales de verduras, como la zanahoria por ejemplo, así como golosinas bajas en calorías que encuentres en el mercado. De esta forma y sabiendo que el pekinés no es especialmente activo, te asegurarás de que no aumente de peso debido al uso de premios.

El pelaje del perro pequinés es largo, abundante y sedoso, formando una especie de melena al rededor de su cuello. Mantenerlo en buen estado es importante para que el pelo no se enrede y para que nuestra mascota siga teniendo esa apariencia adorable tan característica del pequinés.

Recomendamos un cepillado diario y suave, entre otros motivos porque esta simple acción también fortalece el vínculo afectivo entre perro y humano y ayuda a que nuestra mascota se mantenga disciplinada, de una forma además totalmente agradable. Debemos prestar especial atención en las épocas de muda, que suelen ser en primavera y otoño.

El cepillado es útil para eliminar el pelo muerto, limpiar al perro (ya que reducimos la frecuencia del baño) y detectar de forma pronta la detección de parásitos, nudos y lesiones. También nos puede ayudar a trabajar la manipulación para asegurarnos que en el veterinario se deja tratar sin problemas.

El baño del perro pekinés puede realizarse como mínimo cada 15 o 20 días, pero se recomienda de forma mensual, para no dañar la capa de protección natural de su piel. Antes de bañar a nuestro pekinés en casa necesitaremos desenredar su pelo con un cepillo de tipo "rastrillo" y luego podremos lavar a conciencia el pelaje. No olvides cepillarlo al final y secar muy bien, así como utilizar un champú específico para perros.

Si decidimos llevarle a una peluquería canina, podemos optar también por cortarle el pelo, muy beneficioso en las épocas de más calor. Eso sí, recuerda que debes cuidar el pelo de alrededor de los ojos para que no llegue a molestar y a producir heridas.

Al margen de todo lo comentado anteriormente, puedes seguir cuidando a tu perro pekinés con todo tipo de actividades y juegos, que le permitan estar estimulado mentalmente. De ello dependerá que esté feliz y que no desarrolle problemas de conducta.

Podemos practicar juegos de inteligencia en casa o enseñarle las órdenes de obediencia básicas. Todo el tiempo que dediquemos a nuestro perro pekinés nos ayudará a fortalecer nuestro vínculo con él y enriquecerá su día a día.

Si deseas leer más artículos parecidos a Cuidados del perro pekinés, te recomendamos que entres en nuestra sección de Cuidados básicos.

Todo lo que deberías saber sobre el Perro-León

Este bonito animal de compañía, cariñoso y sensible con sus dueños, puede llegar a ser bastante posesivo con ellos. Esto hace que, en determinados casos, no sea el mejor amigo de los niños, pues al mostrarse algo dominante con sus amos, es propenso a desarrollar ciertos celos hacia los más pequeños de la casa.

Raza valiente y combativa, lo que llama la atención debido a su tamaño, se muestran desconfiados con los extraños y son unos perfectos perros de vigilancia en la medida que alertan con sus ladridos de la presencia de cualquier desconocido.

Sus antiguos orígenes se remontan a China y más concretamente al Tibet de hace 4000 años, procediendo de los perros lasha apso. Estas pequeñas y aristocráticas mascotas que pertenecieron originalmente a la dinastía Manchú, eran consideradas la encarnación del mítico perro Fu, siendo utilizadas para mantener alejados a los malos espíritus.

Así, se consideraban unos seres divinos ante cuya presencia los plebeyos debían reclinar su cabeza y cuyo robo se castigaba con la pena de muerte. Durante varios siglos se le mimó y veneró como propiedad de la corte imperial china, donde a la muerte de cualquier emperador, seguía el sacrificio de sus pequineses, al existir la creencia de que de esta forma seguirían protegiéndoles en el más allá. En el siglo XIX, no faltaban los ejemplares de esta raza en los palacios de las cortes del conocido como Imperio Celeste.

La primera en establecer su estándar fue la emperatriz china Tzu-Hsi, quien determinó que esta raza debía mostrar el mismo color del manto de un león. En cuanto a sus patas delanteras, habían de ser curvas para que sus ejemplares no estuvieran deseosos de marchar de los jardines imperiales y habrían de lucir en su cuello su característico collar, como símbolo de dignidad.

Su llegada a Europa se sitúa en torno a 1860 cuando, en plena Guerra del Opio y pese a los intentos de los chinos de aniquilar a todos los pequineses para que no acabaran en poder de los británicos, unos pocos ejemplares se salvaron y fueron a quedar en posesión de la reina Victoria y del duque Richmond.

En concreto, el primer pekinés en llegar a Europa se lo quedó dicha reina, por lo que es habitual que desde entonces forme parte de la aristocracia inglesa.

Mientras que su fama crecía en Inglaterra y en todo Occidente, en China desapareció. En 1896 la raza fue reconocida por el Kennel Club y el Japanese Asiatic Club, en 1902 elaboró su estándar oficial.

Características y rasgos físicos

Su cabeza es maciza, mostrando un ancho cráneo, chato entre las orejas y ancho también entre los ojos. Su perfil es bastante chato y la nariz se coloca entre los ojos.

Sus orejas cuentan con mucho pelo largo. Se colocan altas en la cabeza, en la parte de delante del cráneo. Su largo no ha de exceder las mandíbulas. Suele mantenerlas caídas y cercanas a la cara.

Sus ojos son grandes, brillantes y oscuros. Bien separados en su cara, son tan saltones como vivaces.

Su nariz es ancha, corta y negra, con orificios nasales abiertos y grandes. Su parte superior ha de situarse a la altura del centro de los ojos.

Su hocico es arrugadito, ancho, chato y corto. Tiende a exhibir los dientes.

Su cuello es también ancho y corto.

Sus extremidades anteriores son anchas, cortadas y dotadas de fuerte osamenta. Sus curvadas patas, se ajustan con solidez al hombro y los codos perfectamente al cuerpo.

Su cuerpo es corto, de pecho ancho, con costillas bien redondeadas. El cuerpo es menos ancho y marca el talle. El dorso muy recto, no sobrepasa el nivel de las patas.

Sus extremidades posteriores no son tan espesas, pero muestran aplomo y firmeza.

Sus pies son planos, anchos y no redondos. Los delanteros los tiene ligeramente hacia fuera.

Su cola es de colocación alta, llevada con firmeza. Se curva un poco sobre el dorso y está adornada con mucho pelo en forma de penacho.

Su pelaje es de dos mantos. De abundante pelo externo, largo y liso, tanto en la parte delantera del cuerpo como en el cuello tiene melena. Su manto externo es denso, fino y lanudo. El pelo más largo, que crea lo que se denominan plumas, lo tiene en orejas, cola, tras las patas y pies.

Su pelo incluye todos los colores, pudiendo ser bicolores o tricolores.

La camada suele ser de tres a cuatro cachorros.

Los pekineses de manga

Estos monísimos perritos, que son versiones de pekinés en miniatura, pueden nacer en camadas en la que el resto de cachorros tengan un tamaño normal, como también lo tienen su padre y su madre.

Algunos machos “de manga” se utilizan para la cría, no así las hembras enanas, pues podrían dar a luz cachorros de tamaño normal que comprometerían su propia salud durante el parto.

Esta diminuta variedad fue en su día muy valorada por parte de la familia imperial china y a día de hoy cuenta todavía con innumerables seguidores.

Temperamento

Su carácter es muy característico de la raza. Ya hemos hecho alusión a que es un estupendo perro guardián dado que ladra bastante y, si lo educamos para que no lo haga, al menos emitirá una serie de sonidos que alertarán de forma inmediata ante la cercanía de extraños.

Si algo le gusta a un pequinés es estar cómodamente instalado en la intimidad de su hogar y no tiene necesidad de demasiado ejercicio, aunque como cualquier otro perrito necesite dar un paseo diario o dos cortitos.

Una mascota segura, que se muestra siempre alerta y muy valiente, lo que no quiere decir que no sea afectuosa. Igual que la mayoría de perros toy necesita compañía y detesta pasar solo largos períodos.

Que hagamos constante alusión a que es una mascota valiente, no es sinónimo en ningún momento de que presente rasgos de agresividad. Lo que no debe ser es tímido. Es más, como curiosidad podemos afirmar que durante bastante tiempo se le ha conocido por su indiferencia, notablemente majestuosa, por otras criaturas, lo que supuso uno de los rasgos que de ellos cautivó a la emperatriz Tzu Hsi.

Esta bonita raza, pese a parecer muy digna, se divierte como cualquier otra con un juguete. Ahora bien, debido a que su hocico es muy chato, sus juguetes deben ser bastante planos, ya que no les es fácil sujetar una pelota con la boca. Por lo demás, no es una raza destructiva y con un juguete adecuado verá suficientemente satisfecha su necesidad de morder.

Ello no es óbice para que en determinados momentos este perrito deje ver su mal genio, por lo que no es raro que tienda a exigir todo aquello que crea que es de su pertenencia y que quiera ser el centro de atención de lo que suceda en la familia, tanto dentro como fuera de la casa.

En su búsqueda de la comodidad, esta raza se adapta bien a la vida en un pequeño apartamento, en el que precisará de un rinconcito acondicionado para que pueda dormir sin problemas.

Relación con los niños

El pequinés no tolera demasiado bien a los niños de la casa, por lo que la convivencia con ellos no resulta la más idónea. La razón no es otra que el hecho de que no cuenta con demasiada paciencia, lo que se une a que no le resulten divertidos los juegos prolongados en los que los mismos pretenderán involucrarlos.

Así, es el perro ideal para personas o familias en las que no hay niños y que busquen una mascota de compañía, pequeña, leal y con temperamento fuerte.

También es la mascota perfecta para personas mayores, ya que no tiene demasiada fuerza y se controla a la perfección, le encanta recibir el cariño de sus dueños y no precisa demasiado ejercicio diario.

Alimentación

En lo referente a la comida, tu pequinés va a pretender convencerte de que, pese a su pequeño tamaño, necesita comer porciones grandes. Si sucumbes a sus deseos, le estarás haciendo un flaco favor a tu peludo amigo, pues probablemente comenzará a padecer sobrepeso.

Procura administrarle una dieta equilibrada y alta en proteínas durante su etapa de cachorro y adulto. En el caso del pequinés, quizás tengas que experimentar un poco hasta que encuentres su comida idónea, que le permita lucir un pelo brillante y una figura esbelta.

El alimento seco es muy recomendable para las mascotas, pero es probable que tu pequinés no reaccione bien a él. La clave puede estar en proporcionarle alimentos semi-húmedos y algo de comida enlatada que le añada una variedad suficientemente atractiva.

No obstante no debes abusar de los alimentos semi-humedos pues como conservante contienen azúcar, por lo que es aconsejable que le limites su consumo. Aparte de ello, tu perrito no puede alimentarse únicamente de alimentos blandos que no inviten a la masticación, pues su salud dental acabaría resintiéndose.

Evita premiarle con alimentos demasiado calóricos como las galletas, ya que de esta forma estarías favoreciendo su natural tendencia a acumular peso.

Mantener a los ejemplares de esta raza pulcros requiere igualmente de una serie de hábitos de limpieza que redundarán en el beneficio de todos los miembros de la familia, pues lo cierto es que el pequeño tamaño de los perros toy hace que con frecuencia los tomemos en brazos, por lo que se propicia la cercanía con ellos.

Algunos de los complementos más aconsejados para su higiene son el cepillo de púas metálicas o el de cerdas de jabalí, un peine, aerosol con acondicionador, polvos de talco y unas pequeñas tijeras curvas.

Higiene dental

Es habitual que los perros enanos acumulen placa bacteriana y sarro, por lo que se hace indispensable una adecuada higiene dental, que entre otros problemas acabe con el del incómodo mal aliento de tu mascota.

Para ello nada como acostumbrarle a un cepillado dental, varias veces en semana, desde cachorro, pues este hábito no suele agradarles en absoluto. De ahí la necesidad de que, al menos, estén familiarizados con el mismo, lo que cobra especial importancia en razas como la pequinesa, de fuerte carácter.

Otra manera de lograr que sus pequeños dientes permanezcan limpios es a través de los huesos que puedes encontrar en establecimientos especializados en alimentación canina y que puedes establecer como sistema de premios ante su buen comportamiento.

Baño y secado

El baño de un pequinés debe hacerse con moderación, en torno a una vez al mes y el primero de ellos se efectuará cuando el cachorro alcance los cincos meses de vida, coincidiendo con el momento en que comience la muda del pelo de cachorro al de adulto, que tendrá mayor textura.

Para llevarlo a cabo debes utilizar un champú suave específico para perros que seguirás utilizando a lo largo de toda su vida. Puedes optar por ponerle algodones en los oídos, de forma que no le entre agua, evitando así las temidas otitis.

Al bañarlo, estarás contribuyendo a eliminar el pelo muerto y a airear su piel, facilitando el crecimiento de un pelo nuevo.

Una vez lo hayas sacado del baño, tienes que proceder a retirar todo el exceso de agua con una toalla y solo entonces aplicar secador suficientemente retirado del cuerpo y a una temperatura que no sea demasiado elevada, para que no sufra quemaduras en su delicada piel.

Mantener perfectamente cepillado a un pekinés es fundamental. Una sencilla forma de hacerlo es poniéndolo panza arriba y cepillándole pecho y axilas, pues en estas zonas se les suelen formar cantidad de nudos. De paso, puedes aprovechar para limpiarle bien la zona de la tripa, que suele ensuciarse con la orina, para que no llegue a desprender mal olor.

Después puedes colocarle de lado e ir abriendo capas de pelo que cepillarás de dentro hacia afuera. Dado que tiene mucha densidad de subpelo, el cual ha de ser lo más abundante posible para exposición, hay que cepillarlo cuidadosamente y con un cepillo de púas metálicas.

Vacunas y tratamientos antiparasitarios

Siempre que adoptes una mascota, es preciso que te hagas con su cartilla de vacunaciones, en la que constarán las dosis ya recibidas y, por tanto, podrás conocer cuáles son las que le quedan por ser administradas.

El veterinario será quien establezca el adecuado calendario de vacunaciones de tu pequinés, que deberás observar rigurosamente.

De la misma manera, este profesional será quien te indique las pipetas o collares antiparasitarios que mantendrán a tu mascota libre de pulgas, garrapatas y gusanos intestinales, parásitos que atacan sobre todo con la llegada del buen tiempo.

Enfermedades más comunes

Aunque se trata de un perrito pequeño y chato, por lo general el pequinés suele gozar de buena salud y presume de una especie de resistencia innata a las enfermedades, a lo que hay que sumar el asombroso poder de recuperación de ciertos ejemplares, lo cual quizás pueda deberse a la selectiva cría que en su día se efectuó en la corte imperial china.

Entre sus problemas más habituales de salud se cuentan aquellos que tienen que ver con los ojos. En este sentido tienden a desarrollar triquiasis, cataratas prematuras, disquitiasis o crecimiento de pelos en una glándula del ojo y atrofia progresiva de retina, una dolencia que se caracteriza por el desarrollo de una especial sensibilidad a la luz que puede desembocar en una pérdida de visión.

En cuanto a la estructura de su cara, hace que los pequineses puedan sufrir problemas respiratorios. En concreto nos estamos refiriendo a narinas estenóticas (estrechez de los orificios de la nariz) y paladar elongado blando.

Como dato curioso queremos hacer mención a sus resoplidos, circunstancia que suele preocupar bastante a dueños con poca experiencia y que, sin embargo, es muy habitual en las razas chatas.

No es para nada un problema grave, pero sí debe prestársele una cierta atención por parte del dueño, por si acaso obedeciera a otras razones, como el atoramiento de una semilla de hierba en la cavidad nasal que precisara ser inmediatamente retirada.

Ciertas disfunciones de movilidad suelen afectar también a estas mascotas, del estilo de la degeneración de los discos invertebrales, enfermedades hereditarias de rodilla o luxación patelar, a las que el sobrepeso no les hace ningún bien.

Cómo adiestrarlo

Ya hemos comentado que el pequinés no precisa grandes dosis de ejercicio diario, por lo que le bastará con uno o dos paseos diarios que no tienen que ser demasiado largos y con un poco de juego no demasiado intenso. La mayoría de los ejemplares se sentirán muy felices saliendo un ratito de paseo con su dueño, procurando siempre que no se acerque a las zarzas, por su delicado y abundante pelaje.

También es probable que se encuentren pletóricos dando una vueltecita por el jardín de la casa, siempre que se disponga de él e incluso es probable que llegue a sorprendente la rapidez con la que puede moverse siempre que lo desee.

Algunos pequineses son especialmente proclives a volverse inactivos, sobre todo si viven en pequeños apartamentos, por lo que si es el caso del tuyo, deberás incitarle al ejercicio. Piensa que, si por él fuera, preferiría echarse la siesta en lugar de jugar, por lo que los mayores tienen en él a un excelente compañero, que se mostrará feliz y equilibrado, con solo un poco de ejercicio cada día.

Otra cosa es el tema de la socialización, pues su fuerte carácter requiere que se le saque a pasear al objeto de que se socialice con otras personas y perros, lo cual está especialmente indicado en razas como la que traemos entre manos, de marcado temperamento.

Su necesidad de compañía está fuera de toda discusión. Aunque se trata de una raza muy independiente, ningún pequinés puede vivir aislado. Pese a ello y, en contra de lo que pudiera pensarse, hay que decir que puede ser ideal para aquellos dueños que no quieran un perrito demasiado apegado, ya que les resulta suficiente con estar en la misma estancia que el resto de la familia, no necesitando más mimos, caricias ni ser tomado en brazos.

Lo que has de evitar es que tu pequeño llegue a desarrollar un carácter dominante. De ser así, su comportamiento se volvería negativo y desarrollaría conductas tales como ansiedad por separación, celos, ladridos obsesivos, gruñidos e incluso tendencia a morder.

Para que esto no le ocurra a tu pequinés, has de educarle en obediencia básica, lo que no te será difícil pues es un perro inteligente. Mención aparte merece el capítulo del control de sus necesidades, parcela en la que deberás ser especialmente paciente y mostrarte firme para poder lograr los mejores resultados.

El perro pekinés como mascota

Más allá de lo anterior, el pekinés como mascota es un compañero valiente y leal. De hecho, es una de las razas caninas mejor valoradas, incluso por los que no tienen un perro así. Los interesados en tener un perro pekinés como animal de compañía hallarán todos los productos y accesorios indispensables para su cuidado en Farmacia Veterinaria San Bernardo. En su amplio catálogo de complementos y accesorios de las mejores marcas se podrán satisfacer perfectamente las necesidades más específicas para la salud y el bienestar de este magnífico can.

Conviene ahondar más en el singular temperamento que tiene el perro pekinés. Es un animal de temperamento fuerte, independiente, obstinado y proclive a tener rutinas. De manera que expone gustos muy específicos que, si su dueño no se los satisface, no tiene reparos en manifestar su disgusto. Al comentar que el perro pekinés es un animal muy independiente, quiere decir que no le agrada que lo toquen demasiado y que tiene con los niños una relación un tanto complicada.

El temperamento del perro pekinés

Otro detalle acerca de lo anterior es el siguiente: si no se le acostumbra desde su etapa de cachorro, es decir, entre los primeros dos y cuatro meses de vida, al uso de collar, posteriormente ya no lo aceptarán. Y es que se trata de animales que no les gusta ver limitada su libertad, ni sus paseos cotidianos con collares o cadenas.

Es importante tomar en cuenta que, al comentar acerca del mal genio del perro pekinés, este se hace patente de manera muy rotunda. Le gusta ser el centro de atención y que se le integre en el grupo familiar. Pero cuando se molestan son algo agresivos y a veces pueden gruñir y morder a las personas que los han irritado. A los pekineses no les agrada ejercitarse físicamente y que con las personas que le son desconocidas se conduce con indiferencia, mientras que, con las personas de su entorno se muestra atento y cercano.

La salud del perro pekinés

El perro pekinés requiere de una dieta balanceada desde sus primeros meses de vida para que así no padezca de sobrepeso. Además, por su melena larga, el pekinés requiere de cuidados especiales para su pelo, con un par de horas de cepillado a la semana. Muchas de las complicaciones de salud que tiene el pekinés están relacionadas con su constitución física. Tienen cierta propensión a los cálculos en su sistema urinario y a problemas en su columna vertebral.

Aunado a lo anterior, conviene llevarlo regularmente con el veterinario para que monitoree su salud y estado físico. De ese modo se disminuirán los riesgos de que sufra enfermedades oculares como cataratas o distiquiasis.

Al ser un can de pequeño tamaño, pero de constitución física robusta, podría sorprender por su peso a quienes le carguen. El peso normal de uno de estos perros es de 5 kilogramos en el caso de los machos y en el de las hembras 5.5 kilogramos. Por lo que se refiere a su altura, esta ronda entre los 25 centímetros.

Posee un aspecto leonino, con un cuerpo corto y robusto. Tiene la cola curvada hacia arriba y las orejas en forma de corazón. Su pelaje es largo.

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Es una raza de origen chino. Se dice que se crio exclusivamente en el palacio imperial y que hay registro de su presencia más allá de 500 años antes de nuestra era.

Es sumamente cariñoso con su amo, aunque posee un carácter terco, reservado y desconfiado con los extraños. No se deja adiestrar tan fácilmente y es capaz de enfrentarse a perros de gran tamaño.

Suelen padecer de problemas oculares, ya que tienen los ojos sobresalidos (exoftalmia). Las enfermedades respiratorias también son muy comunes, ya que poseen el hocico. Lo mismo ocurre con los problemas al corazón.

Su pelaje es largo y suele ensuciarse con mucha facilidad y enredarse, ya que este animalito tiene las patas muy cortas y el cuerpo pequeño. Por eso, es recomendable cepillarlo con cierta frecuencia.

Las orejas deben ser limpiadas y revisadas con regularidad en la zona exterior para evitar infecciones. Nunca intente asear el oído medio ni el interno.

No necesita de ejercicios exigentes, pero sí de una caminata diaria para mantenerlo en forma. Conviene educarlos desde muy temprana edad ya que solo así se podrá controlar –en algo– su mal carácter.

Está acostumbrado a la vida cómoda y es una mascota ideal para los espacios pequeños.

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