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Cómo saber si mi gato tiene frío?

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por yoseo 28 diciembre, 2018, 11:00 am 54 Visitas

Los gatos son animales muy fuertes y resistentes. Tanto, que la mayoría de las veces es casi imposible saber a ciencia cierta lo que sienten. Esto se aplica sobre todo a las dolencias físicas, y es que resulta muy complicado advertir cuándo un gato tiene algún problema de salud. Ahora que estamos en pleno invierno, es más importante que nunca que observes a tu gato para cu >

¿Los gatos sienten frío?

La respuesta es sí. Los gatos sienten frío al igual que cualquier otro animal, seres humanos incluidos. La diferencia se encuentra en que nosotros podemos poner el remedio y abrigarnos cuando tenemos frío, pero los animales no tienen otra opción. De hecho, los gatos son más sensibles al frío que otros animales, como los perros, puesto que su capa de pelo es mucho menos densa en general, y casi nunca se presenta en dos capas para una mayor protección. Esto significa que los cambios de temperatura son mucho más bruscos en nuestros compañeros felinos, y que hay que tener un especial cuidado para proteger su salud.

Y es que no es extraño ver a un gato resfriado a causa de la exposición al frío. Por eso, si vives con un gato, deberás asegurarte de que la temperatura del interior de la vivienda es siempre la adecuada, y que no baja demasiado cuando el minino se queda solo. Esto es especialmente importante cuando se convive con razas que carecen de pelo, como el sphynx o el peterbald. Y también con otras razas que tienen un manto muy fino y corto, como el siamés.

Consejos para proteger a tu gato del frío

Proteger a tu gato del frío no es tan complicado. Lo primero que debes hacer es procurar que siempre tenga un lugar cálido y confortable donde descansar. Además, es aconsejable que mantengas la vivienda a una temperatura constante, sin altibajos, que pueden poner en riesgo la salud de tu mascota. Y no olvides ofrecerle una buena alimentación para que tenga todos los nutrientes adecuados para combatir el frío.

¿Cómo reacciona el gato al frío?

Pues mira, cada uno lo hace de una forma, dependiendo de su edad, del tamaño, de la cantidad de pelo que tengan y de la raza de la que se trate. Por ejemplo, los gatos esfinge, que no tienen pelo pasan mucho frío.

Las etapas de su vida más delicadas y con mayor sensibilidad al frío es cuando son pequeños y cuando ya llegan a los 7 u 8 años. Si lo piensas, a nosotros también nos pasa, cuando somos bebés y cuando somos ancianos nos afectan más las bajas temperaturas. Eso ocurre porque el sistema inmunológico no está lo fuerte que debería.

Para ayudarles a tener un buen sistema inmune la alimentación es clave.

¿Dónde pasa la mayoría del tiempo tu gato?

Como decimos, cada gato es distinto y hace vida de forma diferente. Hay gatos que prefieren estar fuera de casa, pero hay otros que les gusta más el interior.

Para los gatos que son más proclives a estar fuera, será necesario, seguramente, alimentación que le aporte mucha energía, mientras que si está casi siempre en casa con temperaturas cálidas, no serán necesarios suplementos alimenticios. Respecto a este tema, hay que tener en cuenta que los gatos son menos activos en invierno, y si añadimos alimentos extras es posible que no lo quemen al no tener tanta actividad.

Los gatos son más sensibles a los cambios de temperatura

El primer dato que hay que tener en cuenta es que los gatos son más sensibles a los cambios de temperatura que nosotros, sobre todo si están acostumbrados a vivir solamente en interiores. A pesar de la muda de pelo que hacen en otoño y que les prepara mejor para el invierno, y de que pueden soportar el contacto con superficies de hasta 50 ºC de temperatura (de ahí que muchas veces veamos a nuestros felinos subidos encima de las estufas o los radiadores), los gatos sienten el frío igual o incluso más que nosotros y en concreto, hay que tener especial cuidado con:

  • Las razas con poco o nada de pelo: Algunas razas de gatos como el levkoy ucraniano, el peterbald, el sphynx o gato esfinge, o el gato siamés que casi no tienen o tienen muy poco pelo, son propensas a sentir más el frío y por eso hay que vigilarlas más en invierno y proporcionarles una protección extra contra el frío.
  • Los gatos enfermos: Al igual que los humanos, los gatos que sufren alguna enfermedad suelen tener las defensas bajas y son más propensos a resfriarse con las bajas temperaturas.
  • Los gatos pequeños o mayores: Los gatos bebés o jóvenes no tienen el sistema inmunológico del todo desarrollado y los gatos mayores que ya tienen más de 7 años lo tienen debilitado, por lo tanto, sus defensas también son más bajas y son más susceptibles a sufrir alguna enfermedad cuando hay cambios de temperaturas y los felinos tienen frío.

Consejos para evitar que tu gato sienta frío

  1. Aunque sea obvio, una adecuada y equilibrada alimentación hará que nuestro gato esté mucho más sano y aguante mejor el frío. Pero hay que tener en cuenta que durante el invierno, los mininos suelen hacer menos ejercicio y estar menos activos que en otras épocas del año, y por tanto si siempre están dentro de casa no hay que proporcionarles más com >

Los gatos también pueden resfriarse

La manera de confirmar que los gatos sienten el frío es cuando se constipan porque, al igual que los humanos y muchos otro animales, los felinos también pueden resfriarse y sufrir muchos síntomas parecidos a los que tenemos nosotros como:

  • Producir más mucosidad de los normal por la nariz
  • Tener los ojos rojos y/o llorosos
  • Estornudar más de lo habitual
  • Sentirlo apático y poco activo.

En estos casos, es necesario acudir lo antes posible a un buen veterinario para que examine a tu mascota y determine el tratamiento adecuado que debes darle antes de que tu minino empeore. También puedes aprovechar algunos remedios caseros para el resfriado del gato.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Los gatos sienten el frío?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Qué necesitas saber.

¿POR QUÉ MI GATO TIEMBLA? 10 POSIBLES CAUSAS

Los temblores en los gatos son una manifestación involuntaria y rítmica en la que se contraen y relajan los músculos. Es posible que afecten a todo el cuerpo, a solo una parte, a la cabeza o a alguna extremidad y pueden aparecer de manera repentina y violenta o de forma gradual y sutil. ¿Tu gato ha tenido algún episodio de este tipo? Veamos a continuación 10 posibles causas de por qué puede haber temblado tu gato.

La hipoglucemia ocurre cuando bajan los niveles de azúcar en sangre. En el caso de los felinos es una causa bastante común de temblores, principalmente en gatos de corta edad. Si tu gato tiembla debido a una hipoglucemia las consecuencias pueden ser muy graves. Si crees que puede ser el caso, intenta aumentar el nivel de azúcar en sangre de forma temporal, con un poco de azúcar diluido en agua, miel o leche condensada y acude al veterinario cuanto antes.

“¿Cómo saber si mi gato tiembla de frío?”, te preguntarás. En el caso de estar ante una hipotermia, es decir, un descenso de la temperatura, tu gato estará a una temperatura menor a 36ºC (teniendo en cuenta que la habitual es de 38ºC a 39ºC). Para solucionarlo, acerca una fuente de calor al gato o envuélvelo en una manta, eso sí, siempre evitando el exceso de calor y observando su evolución. Si ves que tu gato sigue temblando tras un tiempo prudencial, acude al centro veterinario.

    3.- Hipertermia o fiebre

Un gato tiene fiebre cuando supera los 39’5ºC. Si observas que la temperatura de gato supera esta cifra debes ir con cuidado para no empeorar el proceso o provocar un shock térmico.

Si tu gato sufre algún dolor muy intenso es posible que tiemble, salive de forma excesiva, altere su comportamiento o maúlle más de lo habitual. Es muy importante que, aunque veas que tu gato tiembla de dolor, no le proporciones ningún medicamento de uso humano ya que podría tener un desenlace fatal.

    5.- Deficiencias de vitaminas y minerales

Los gatos que llevan una alimentación inadecuada sufren a menudo episodios de temblores debido a la falta de nutrientes esenciales. Para evitar estas carencias en tu gato es importante que consideres sus necesidades específicas, ya que los felinos son carnívoros estrictos.

Cuando hablamos de intoxicación no solamente hablamos de que tu gato pueda haber ingerido o estado en contacto con alguna sustancia tóxica. Una planta o una reacción a algún medicamento (para gato o para perro) también puede hacer que tu gato tiemble. Si crees que puedes estar ante alguna de estas situaciones lo mejor es que acudas a tu centro veterinario.

Cuando no llega suficiente sangre y oxígeno a los tejidosy órganos se produce un shock. En el caso del shock en gatos los temblores vienen acompañados de extremidades frías, encías pálidas y ritmo cardíaco demasiado rápido o demasiado débil. Acude urgentemente al veterinario si intuyes que tu gato puede estar sufriendo un shock.

    8.- Sueño profundo

Si tu gato está durmiendo y empieza a temblar, no te preocupes: simplemente se encuentra en una fase muy profunda de su sueño: en fase REM. Es posible que tiemble durante unos 6-8 minutos y después pare.

    9.- Hiperestesia felina

Si tu gato sufre hiperestesia es probable que, además de temblar, corra sin rumbo, esté más agresivo, se persiga la cola de forma compulsiva, se mordisquee en exceso o incluso se autotraumatice. Acude al veterinario si observas algunos de estos síntomas.

    10.- Desequilibrios psicológicos

Es posible que tu gato tiemble ante momentos de estrés intenso, ansiedad o miedo. Para prevenir estos episodios es importante que observes atentamente qué factores externos pueden estar causando el estrés.

Como ves, las causas de los temblores en gatos son muy variadas. Si se muestran de forma continua o interfiere en su actividad normal puedes estar ante una patología grave. Lo importante es acudir al centro veterinario sin demora, aportando toda la información posible y detallar dónde, cómo y durante cuánto tiempo se han dado los temblores. Esperamos que tras leer este artículo “Mi gato tiembla: ¿tiene frío o está enfermo?” puedas determinar la causa de los temblores en tu gato y reaccionar en consecuencia.

Señales de que tu gato tiene frío

Notarás enseguida que tu gato tiene frío porque buscará el rincón más calentito de la casa. Puede que no se separe del radiador o que simplemente se acurruque en su manta favorita o incluso en tu cama si no encuentra un sitio mejor. Si ves que, de repente, no se separa de la tele o se tumba sobre el ordenador cuando has dejado de utilizarlo, tal vez no hayas caído, pero es que tiene frío y está buscando una fuente de calor.

Hay otros síntomas de frío en los gatos que no son tan evidentes. Por ejemplo, un gato mayor puede estar especialmente huraño cuando el frío aprieta porque está padeciendo dolor en sus articulaciones a causa de las bajas temperaturas.

Intenta evitar que tu gato se enfríe procurándole un entorno cálido en el que se sienta a gusto, especialmente si es de una raza de poco pelaje como los gatos siameses o los devon rex. Recuerda que para sacarlo a la calle, en casos de frío extremo, tienes ropa específica para protegerle.

Proceso de enfriamiento del gato

Procurar que no pase frío no es ninguna tontería porque tu gato puede coger un resfriado o una gripe que se complique y provoque alguna enfermedad respiratoria. Los indicadores de que tu gato se ha constipado son similares a los que padecemos los humanos: estornudos constantes, lagrimeo en los ojos y pérdida de apetito, no solo por el malestar general, sino también, porque tal vez tenga la nariz taponada y ha perdido su sentido del olfato temporalmente.

Si el gato presenta un cuadro de decaimiento durante más de dos – tres días, no está demás consultar con el veterinario para evitar futuras complicaciones.

Y para acabar, una curiosidad sobre el frío y los gatos

Algunos gatos, como los de raza Siamés, tienen una coloración peculiar llamada “colour point” y caracterizada por la presencia de un color oscuro en el hocico, punta de las orejas, extremidad de las patas y punta de la cola, mientras que el resto del cuerpo es de color más claro. Las zonas oscuras corresponden a las zonas más frías del cuerpo y justamente por esto adquieren este color. En estos gatos, el enzima responsable de la formación de la melanina (el pigmento oscuro de la piel y pelo) es sensible a la temperatura, con lo cual no funciona a la temperatura corporal normal de un gato, pero sí funciona en las partes frías.

Esta peculiaridad hace que los gatos “colour point” puedan cambiar de color dependiendo de la temperatura ambiental a la que están expuestos: si hace mucho frío, el pelo crecerá oscuro también en las partes del cuerpo normalmente más claras. Eso sí, estos cambios de color no son inmediatos sino que dependen del ciclo de renovación del pelo (el color del pelo se determina en su fase de crecimiento). Así que ver un gato “colour point” muy oscuro incluso en las partes que normalmente son claras no quiere decir que tenga frío en aquel momento pero sí sugiere que ha sido expuesto a temperaturas externas frías durante un periodo de tiempo prolongado.

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