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Veinte plantas tóxicas para tu gato (incluidas las navideñas)

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Aunque a veces tengas la tentación de ofrecerle a tu gato algo de lo que estás comiendo, debes tener muy en cuenta que la mejor manera de alimentarlo es mediante la combinación de alimentación seca y húmeda. Esta solución es la única que puede garantizarte que tu gato no va a ingerir ningún alimento prohibido que pueda perjudicarle.

​1. ALIMENTOS PROHIBIDOS PARA GATOS

​Existen una serie de alimentos que son extremadamente peligrosos para los felinos, y que pueden dañar seriamente su salud. Los principales son:

- Chocolate: contiene teobromina, que es un alcaloide estimulante del sistema nervioso central. Una vez ingerido, tarda mucho tiempo en ser eliminado del cuerpo del gato, y puede producir aceleración del ritmo cardiaco, excitación, diarreas, vómitos, e incluso la muerte.

- Cafeína: es otro estimulante del sistema nervioso de los gatos y, como tal, puede provocarles trastornos importantes en el mismo. Sus efectos se manifiestan mediante inquietud, respiración acelerada, palpitaciones, convulsiones y diarreas.

- Huesos de pollo cocinados, hervidos o asados: no son tóxicos para los gatos pero si pueden resultar nocivos, debido a que los huesos de pollo son fácilmente astillables, pudiendo producirles estragos en la boca o en el aparato digestivo.

- Cebolla, cebolletas, puerro y ajo: contienen tiosulfato, que es un compuesto que daña los glóbulos rojos de la sangre. Si suministras alguno de estos alimentos a tu gato, ya sea en grandes dosis o de forma continuada, puedes ocasionarle anemia o problemas gastrointestinales, que se manifiestan mediante debilidad, anemia, inapetencia, vómitos y apatia.

- Cerveza y alcohol en general: en pequeñas dosis no es letal, pero si tu gato lo toma, puede sufrir somnolencia, desorientación, incontinencia urinaria e incluso desarrollar comportamientos agresivos.

- Aguacate: sin llegar a ser tóxico, sí que resulta nocivo porque el exceso de grasa puede provocar en los felinos transtornos estomacales o pancreatitis.

- Frutos secos: independientemente, de que contengan sal o no, se desaconseja que los gatos los consuman ante la posibilidad de que desarrollen fallos renales, vómitos, diarreas y otros problemas digestivos.

​2. PLANTAS TÓXICAS PARA GATOS

​Si a tu gato le encanta mordisquear las hojas de las plantas debes tener precaución, ya que existen muchas variedades que pueden resultar tóxicas o venenosas, ocasionándole daños oculares, dermatitis, trastornos digestivos, renales, e incluso alteraciones del sistema nervioso. Por este motivo, es importante que acudas de inmediato al veterinario si observas alguno de los siguientes síntomas tras la ingesta:

- Irritaciones en la piel y ojos.

Las relación de las principales plantas venenosas para gatos son las siguientes:

Los felinos aman mordisquear vegetales. Muchas son dañinos e incluso letales. Nuestra experta te lo explica

Llegan las navidades y con ello todo lo que hace que sea navidad: la familia, las cenas, el árbol, las decoraciones en casa, en las calles, las luces. Y también hay ciertas plantas que llegan a casa, como la poinsetia o flor de pascua, el muérdago y el acebo.

Lo que quizás no sabemos es que estas especies pueden suponer una amenaza para nuestros gatos. Ellos son animales muy curiosos y les encanta mordisquear plantas. Los gatitos tienen un mayor peligro ya que les gusta investigar todo y no ponen límites a su curiosidad. Un gato que tsale de casa seguramente sea más selectivo o al menos tenga opción de elegir que planta muerde (aunque esto no exime de una posible intoxicación). Pero uno que vive en el interior solo tiene acceso a aquellas plantas que nosotros introducimos en nuestros hogares.

La toxicidad de las distintas plantas se produce según la parte que ingieran. Hay ciertas especies tóxicas en su totalidad (hojas, flores, raíces/bulbos, semillas) y otras que solo alguna de las partes presenta un riesgo, como por ejemplo, los frutos. Según el principio tóxico de cada planta podemos encontrar distintos tipos de trastornos: digestivos, neurológicos, cardiacos o dermatológicos y oculares.

Estas navidades debemos tener especial cuidado si tenemos alguna de estas tres plantas en nuestra casa: poinsetia, muérdago y acebo.

La flor de pascua se popularizó cuando a Joel Roberts Poinsett, embajador de Estados Unidos en México, le llamó la atención esta planta de hojas rojas. Se le ocurrió regalarla a sus amistades por navidad, que es cuando se encuentra en su máximo esplendor, y así nació la tradición. Desafortunadamente para nuestros gatos, todas las partes de esta planta pueden producirles toxicidad ya que lo que produce los daños es la savia blanca, o látex, que circula por su interior. Su ingesta puede producir cuadros gastrointestinales con hipersalivación, irritación de las mucosas, diarreas, vómitos y dolor abdominal. Si la savia blanca de la planta entra en contacto con la piel de nuestro gato, es suficiente para producir irritación generando dermatitis y prurito (picor). Si llega a contactar con el ojo, también puede provocar trastornos oculares.

El acebo, que es un pequeño árbol conocido por sus llamativos frutos rojos que se utilizan como adorno navideño, produce toxicidad si se ingieren tanto las hojas como los frutos y semillas. El acebo contiene saponinas y con una dosis mínima que ingieran, ya se producirían síntomas de intoxicación que generalmente son gastrointestinales.

El muérdago, popular por traer buena suerte y felicidad a los amantes que se besan debajo de ella, presenta unos frutos blancos relativamente tóxicos, aunque requiere una ingesta mayor para producir una intoxicación importante. El muérdago contiene viscotoxina y esta puede producir desde desórdenes gastrointestinales por irritación, a daños cardiovasculares, colapso, bradicardia (frecuencia cardíaca baja) y disnea (dificultad respiratoria)

Pero no es solo en Navidad cuando debemos tener cuidado con las plantas que entran en nuestro hogar o que plantamos en nuestro jardín. Hay una gran variedad ue producen intoxicaciones en nuestros gatos.

Las plantas que suponen la mayor amenaza para nuestros felinos están muy presentes en nuestras vidas. Son las preciosas liliáceas y hemerocalis. Son flores muy populares en ramos ornamentales, como flores de interior, y también se venden los bulbos para plantar en los jardines. No se conoce la sustancia que provoca su toxicidad, pero está demostrado que causa un fallo renal agudo en los gatos. La exposición a cualquier parte de estas plantas: tallo, hojas, flores, pistilos, estambres, raíces o polen, es suficiente para producir una toxicidad letal. Tal es el riesgo que supone esta planta, que aunque nuestro gato no la mordisquee, el polen que le puede caer sobre su pelaje al pasar al lado de la planta y que más tarde ingerirá durante su acicalamiento, es causa de alarma y pone en peligro su vida.

Los síntomas suelen aparecer en las primeras 12 horas tras la ingesta y suelen presentar vómitos, anorexia (falta de apetito), depresión, poliuria (orinan más cantidad de lo normal) y polidipsia (beben más cantidad de lo normal). El fallo renal se produce a las 24-96 horas.

La mortalidad en gatos que han ingerido esta planta es muy alta, y los que sobreviven pueden padecer un daño renal permanente. Si no se les proporciona tratamiento, morirán en tres a siete días.

La exposición a cualquier parte de las liláceas: tallo, hojas, flores, pistilos, estambres, raíces o polen, es suficiente para producir una toxicidad mortal

Por desgracia, y por el elevado riesgo que supone, la única manera de evitar la toxicidad de esta planta es evitar tenerla en nuestra casa. Para ello, no debemos comprar ramos que las contengan ni los bulbos para plantar en el jardín. Si nos regalan un ramo con esta flor, habría que eliminarlas y limpiar la zona donde han estado para asegurar que no haya ningún resto de polen.

Hay otras plantas que aunque no sea tan letales como las liliáceas, también debemos tener especial precaución.

La adelfa, por ejemplo, contiene glucósidos cardíacos, más conocido como digitálico, una sustancia usada ampliamente en la medicina humana y veterinaria, que produce inhibición de la bomba sodio-potasio y produce enlentecimiento de la actividad eléctrica del corazón. Los síntomas que produce son bradicardia (frecuencia cardíaca baja), arritmias ventriculares y muerte súbita. Todas las partes de la planta son tóxicas y es suficiente con una ingesta mínima para provocar los efectos nocivos. Otras plantas que tienen la misma toxicidad son la dedalera y la convalaria o lirio de los valles.

Las especies de rododendro, como las azaleas, contienen una andromedotoxina que afecta a los canales de sodio en las membranas celulares y dan lugar a disfunciones neurológicas, cardiovasculares y gastrointestinales. Esta toxina se encuentra en toda la planta y tras ingerir tan solo un par de hojas, pueden causar una toxicidad severa.

La difenbaquia, que también se encuentra con frecuencia en arreglos florales, contiene cristales insolubles de oxalato cálcico que causan irritación mecánica de la cavidad oral. Provocan dolor oral, inflamación severa, dificultad al tragar, hipersalivación, depresión y anorexia. Todas las partes de esta planta son toxicas. Los lirios de la paz, la cala y el filodendro también contienen este principio tóxico.

La lista sigue, y no deja de sorprender la cantidad de plantas que pueden suponer un riesgo para nuestros gatos. Pueden ser más o menos peligrosas pero también debemos tener mucho cuidado con el aloe vera, las hortensias, las prímulas, el ciclamen, el poto, la hiedra, el lirio trepador y el laurel, entre muchos otros.

Pero si te gustan las plantas tanto como a mí y no quieres renunciar a poder decorar tu hogar con ellas, no tienes por qué preocuparte, ya que también hay una amplia lista de plantas que son seguras para nuestros gatos y con las que podemos convivir con tranquilidad en nuestro hogar. Yo te recomiendo algunas de mis favoritas: las orquídeas,petunias,rosas,violas, violetas africanas, fittonias, caléndulas y camelias.

MARÍA VIGIL es veterinaria en el centro Nova Clínica, de Boadilla del Monte (Madrid) y Máster en Medicina Felina.

4. Fallo renal

Suele mostrar los primeros síntomas pasadas algunas horas tras la intoxicación, siendo el principal los vómitos, por lo que puede confundirse con un trastorno gastrointestinal. Conforme pasan los días y el fallo renal se hace más extenso, los vómitos remiten y aparecen otros indicios, tales como pérdida de peso (anorexia), deshidratación y depresión.

5. Dermatitis alérgica

Este tipo de afección aparece por contacto directo con la planta tóxica y desarrolla irritación en la zona afectada, inflamación, pico y dolor intenso, escozor, enrojecimiento e, incluso, pérdida del pelo.

Según el tipo de intoxicación y la planta, el gato puede desarrollar un tipo de trastorno o varios. A continuación os mostramos las plantas tóxicas más comunes en función del tipo de daño que producen en nuestro gato su consumo o rozamiento.

Plantas tóxicas para gatos que producen trastornos digestivos, neurológicos o cardíacos

Las plantas tóxicas más comunes que producen trastornos cardíacos, daños en el sistema digestivo o nervioso de nuestro gato son las siguientes:

  • Adelfa. Desarrolla principalmente problemas gastrointestinales, pero, en función de la cantidad ingerida, también puede presentar dificultad respitaroria, arritmias y paro cardíaco en los casos más extremos. Puede producir fiebre y somnolencia.
  • Azalea. Aunque afecta principalmente al sistema digestivo, produciendo diarrea, vómitos y salivación excesiva. En pequeñas cantidades, puede desarrollar, además, una falta de coordinación acompañada de alucinaciones. Ingerir cantidades más elevadas puede provocar daños digestivos agudos, dificultad respiratoria, alteración del ritmo cardíaco, convulsiones, hipertensión, coma e, incluso, la muerte en los casos más graves.
  • Diefenbaquia. Todas las partes de esta planta son tóxicas para los gatos, por lo que puede sufrir daños tras ingerirla o, simplemente, por contacto directo. Por contacto la planta produce trastornos dermatológicos, tales como irritación, inflamación de la zona, enrojecimiento o ampollas. Por ingesta, produce ardor bucal al instante, por lo que lo más usual es que el gato deje de comerla inmediamente. Además, provoca inflamación de la garganta, dolor, hinchazón del cuello, estómago y esófago, dificultad para tragar, salivación excesiva, vómitos, dificultad respiratoria y, en los casos más graves, asfixia.
  • Eucalipto. Esta es una de las plantas más fáciles de encontrar en bosques y zonas públicas ajardinadas, por lo que si tu gato tiende a escaparse o le das total libertad para que salga a pasear, debes tener mucho cuidado. Ingerirla produce trastornos gastrointestinales, diarrea y vómitos.
  • Hiedra. Todas las partes de esta planta son venenosas, en especial sus frutos son altamente peligrosos. Su ingesta produce tanto trastornos gastrointestinales, como diarrea y vómitos, como espasmos y aceleración del ritmo cardíaco. Además, el simple contacto con la piel desarrolla en nuestro gato dermatitis y erupciones. En los casos más graves en los que se consume mayor cantidad de esta planta, puede producir la muerte.
  • Hortensia. Son tóxicas tanto las hojas como las flores, y los síntomas más comunes que presenta una intoxicación por esta planta son propios de los trastornos gastrointestinales (diarrea, vómitos y dolor abdominal). En función de la cantidad ingerida, puede afectar al sistema nervioso provocando problemas de motricidad, como la falta de coordinación.
  • Jacinto. Aunque las flores son tóxicas, la parte más peligrosa para los gatos es el bulbo. Provoca trastornos digestivos como la irritación gastrointestinal, diarrea y vómitos.
  • Lirio. Ingerir esta planta tóxica para gatos produce principalmente trastornos digestivos, como diarrea, vómitos, dolor abdominal y malestar general. En los casos más graves puede provocar hipertensión e incremento de la presión arterial del felino.
  • Marihuana. Aunque es ilegal disponer de esta planta en el hogar, debes saber que su ingesta es altamente tóxica para el gato. Los síntomas que presentará serán falta de coordinación, vómitos, diarrea, babeo excesivo, convulsiones, incremento del ritmo cardíaco y, en los peores casos, coma.
  • Muérdago. La parta más tóxica de esta planta es el fruto y se requieren de cantidades más bien grandes para producir una intoxicación grave. Producen daños gastrointestinales que desarrollarán vómitos, diarrea y malestar general en el felino. También puede provocar una dilatación de las pupilas y salivación excesiva. En los casos en los que se ingiera una gran cantidad de frutos, los daños producidos serán neurológicos y cardiovasculares, provocando dificultad respiratorio, asfixia, incremento de la frecuencia cardíaca, taquicardia, falta de coordinación, convulsiones, coma e, incluso, paro cardíaco.
  • Flor de Pascua. Una de las plantas más comunes en los hogares durante el invierno y, a la vez, una de las más tóxicas para los gatos. Si la ingiere, puede producir trastornos digestivos que provocarán diarrea, vómitos y dolor abdominal. En caso de tener contacto directo con la savia de la planta, esta producirá irritación en la piel y ojos del felino, comezón y erupciones.
  • Narciso. Todas las variedades de narciso son tóxicas para los gatos en su totalidad. Por contacto la planta desarrolla irritación en la piel, mientras que ingerida produce problemas gastrointestinales graves como vómitos y diarrea aguda, inflamación y dolor abdominal, y trastornos cardíacos que pueden llevar a la muerte del animal.
  • Tulipán. Todas las partes del tulipán son tóxicas, su ingesta puede provocar en el gato una irritación gastrointestinal acompañada de vómitos y diarrea.

Además de estas plantas tóxicas, existen otras altamente peligrosas para los felinos que también producen problemas digestivos, nerviosos o cardíacos: ajo, árbol manzano y albaricoquero (son tóxicas las semillas y huesos de los frutos), acónito, aligustro, altramuz, aloé, anapelo, botón de oro, castaño de indias, cebolla, cólquico, dedalera, endrino, estramonio, jazmín amarillo, laurel, planta de seto, rododendro, sauco y tejo.

Si dispones de cualquiera de estas plantas en casa deberás asegurarte de que permanece lejos del alcance de tu gato. Asimismo, si sospechas que tu felino se ha intoxicado por la ingesta o contacto directo de alguna de ellas, no lo dudes y llévalo al veterinario cuanto antes. Recuerda que la gravedad de los síntomas va atada a la cantidad ingerida de la planta y que, incluso, algunas son mortales.

Plantas tóxicas para gatos que dañan la función renal

Las plantas más comunes que producen una disfunción del sistema renal en los gatos son las liliáceas (como los tulipanes, los lirios y las azucenas) y las hemerocallis (más conocidas como lirios de día). Todas las partes de ambas plantas son altamente tóxicas, tal es su toxicidad que basta con ingerir una simple hoja para desarrollar los síntomas.

En caso de mordisquear o ingerir una de las dos plantas, el gato presentará vómitos, pérdida de apetito y decaimiento. Conforme los daños en el sistema renal avanzan, el felino reducirá los vómitos hasta su total desaparación, empezará a provocar anorexia por la falta de alimento e, incluso, puede dejar de producir orina.

Los síntomas no son imnediatos, los primeros indicios acostumbran a aparecer pasadas las dos horas tras la ingesta de la planta. Si no nos percatamos de ellos, la fallo renal se torna aguda pasados los tres días tras la intoxicación. Por ello, resulta imprescindible acudir al veterinario, puesto que solo el tratamiento médico puede salvar la vida de nuestro gato.

Plantas tóxicas para gatos que producen dermatitis alérgica

Además de las plantas anteriores que provocan trastornos dermatológicos sumados a los gastrointestinales, existen otras que principalmente producen este tipo de problemas en nuestro gato. Las más comunes son las siguientes:

  • Lirio de agua
  • Margarita
  • Ortiga
  • Poto
  • Prímula

Al producirse el contacto directo con alguna de estas plantas, el gato desarrollará irritación en la piel, erupciones, enrojecimiento, inflamación, comezón, dolor intenso, escozor, ampollas e, incluso, alopecia localizada. En caso de ingerirlas, puede provocar ardores bucales y problemas gastrointestinales.

En los casos leves por contacto, podemos tratar el daño con pomadas antiinflamatorias que contengan cortisona, siempre recetadas por expertos veterinarios, y cubrir la zona afectada con compresas frías para calmar los picores. Sin embargo, en los casos más graves resulta indispensable acudir al veterinario para que administre al felino por vía intravenosa el tratamiento antialérgico más adecuado.

Este artículo es meramente informativo, en ExpertoAnimal.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar.

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