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Puede una mujer embarazada convivir con un gato?

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Por Karen Weintraub 15 de junio de 2017

¿Cuán preocupados deben estar los dueños de gatos por el parásito Toxoplasma gondii, especialmente cuando hay bebés?

Las únicas personas que se encuentran en riesgo por el Toxoplasma gondii son las mujeres embarazadas que no han sido contagiadas previamente, bebés menores de 6 meses y cualquier integrante de la familia cuyo sistema inmunológico haya sido debilitado por un tratamiento de cáncer, terapia de trasplante o una infección como el VIH.

Alrededor del 20 por ciento de la población estadounidense está infectada con el Toxoplasma gondii, un parásito que puede contagiar a pájaros y la mayoría del resto de los animales, pero solo se reproduce sexualmente en gatos. El parásito generalmente permanece inactivo en las personas tras los primeros días de síntomas leves similares a los de la influenza, dijo Michael Grigg, un investigador del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Si el parásito se activa, lo cual causaría la enfermedad conocida como toxoplasmosis, podría generar problemas neurológicos, como las convulsiones.

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“Posiblemente es el parásito más exitoso del planeta”, dijo Grigg, pero si cuentas con un sistema inmunológico funcional, “prácticamente, no tienes nada de qué preocuparte”.

Una mujer previamente contagiada que se embaraza no tendrá problemas porque su sistema inmunológico mantendrá contenida la infección, dijo Rima McLeod, directora del Centro de Toxoplasmosis de la Universidad de Chicago. Ella transmitirá esa inmunidad al feto.

Sin embargo, si una mujer se infecta por primera vez durante el embarazo eso afectará a la placenta, dijo Grigg, lo cual podría causar muerte fetal, fallecimiento durante el parto o problemas con el recién nacido, incluyendo cabeza alargada, deficiencias cognitivas y casi con certeza, problemas oculares. Los recién nacidos de madres sin infecciones previas también son vulnerables al parásito, dijo.

“Puede ser una infección grave”, dijo McLeod, quien también es profesora de Oftalmología y Pediatría en la Universidad de Chicago. “Puede causar una enfermedad devastadora en niños, con afectaciones graves para ellos en el nacimiento y también posteriormente durante su vida. Puede tener consecuencias para ellos y para sus familiares, a lo largo de su vida”.

Existen precauciones que las mujeres embarazadas pueden tener. Si una prueba durante los primeros meses de embarazo muestra que no ha sido infectada previamente, ella debe evitar limpiar el arenero del gato y debe pedir a alguien que lo haga diariamente con agua hirviendo para desinfectar la caja, dice McLeod.

“Si pueden mantener al gato dentro de la casa durante el embarazo y alimentarlo con carne enlatada que esté cocida, no necesitan preocuparse”, dijo. “El gato que es un problema es el cazador feral o al que se alimenta con carne sin cocer”.

Un gato o gatito agudamente infectado puede excretar en dos semanas cerca de 500 millones de ovocitos —la forma contagiosa del parásito— que puede mantenerse contagiosa en el suelo y el agua hasta por un año, dijo McLeod. Una persona puede resultar contagiada por incluso uno de esos ovocitos. “Es un sistema de diseminación sorprendentemente efectivo”, dijo.

Hay otros métodos de contagio además del contacto directo con gatos, incluyendo comer carne sin cocinar o frutas y vegetales sin lavar, beber agua sin filtrar, dejar los areneros descubiertos (donde los gatos defecan) o hacer jardinería sin guantes.

“En todos los casos, las embarazadas deben ser monitoreadas mensualmente por sus ginecobstetras porque hay mucho riesgo en el ambiente”, dijo McLeod. Los tratamientos pueden evitar que el parásito la dañe, dijo, pero no se puede deshacer por completo de él. Las vacunas y los tratamientos curativos están en desarrollo, y McLeod espera que algún día el Toxoplasma gondii ya no sea una amenaza para las embarazadas, los niños o aquellas personas cuyos sistemas inmunitarios están comprometidos.

¿Los gatos son incompatibles con el embarazo?

¿Has ido alguna vez a la maternidad a ver a un recién nacido con un regalo para el bebé y un paquete de jamón ibérico para la mamá? Mis amigos y yo ya lo hemos hecho varias veces y hemos disfrutado como niños viendo como la nueva mamá se reponía del trabajo de parto, relamiéndose con el bocado más deseado durante el embarazo: el jamón.

Aunque los bombones no han perdido protagonismo como regalo en las visitas a la maternidad, la matrona de mi amiga nos decía que, lo que sin duda está cada vez más de moda, es regalar raciones de jamón ibérico, ya que gracias a los controles de calidad, cada vez hay menos mujeres que hayan pasado la toxoplasmosis antes de quedarse embarazadas por ingerir embutidos o carne poco hecha.

La toxoplasmosis en el embarazo

La convivencia con animales, especialmente con gatos, es otro factor de riesgo a la hora de contraer la enfermedad durante el embarazo. Los gatos son los principales transmisores de la toxoplasmosis y la contraen cuando comen carne infectada. Por este motivo, si estás embarazada y tienes un gato debes evitar la limpieza de las cajas donde tu gato deposita las heces y realizar trabajos de jardinería sin guantes, ya que los parásitos de sus heces pueden desplazarse con el viento y depositarse en otros lugares cercanos.

Con las medidas higiénicas adecuadas es difícil contagiarse, pero muchas futuras mamás tienen tanto miedo por la salud de su futuro bebé en camino, que optan por deshacerse de su gatito. No obstante, antes de pensar en renunciar al gato, comprueba con los resultados de tus análisis, que realmente no has pasado la toxoplasmosis. Y si es así, piensa en tu gato y también en todas las medidas que debes adoptar para no contraer la enfermedad.

Y es que la toxoplasmosis no sólo la transmiten los gatos, el Toxoplasma gondii también puede estar en verduras, frutas, legumbres, embutidos y carne poco hecha. Así que, ¡atención a tus ensaladas! Antes de comer un refrescante plato de lechuga y tomate, asegúrate de lavar cuidadosamente con una sola gota de lejía, todas las hojas y el tomate entero, la fruta debes consumirla siempre pelada y los embutidos aparcarlos hasta después del parto.

Así que no me extraña que después de ocho meses sin probar una lonchita de chorizo, ni una pizca de lomo, ni una tapita de jamón serrano, mi amiga y recién estrenada mamá nos diera las gracias mil veces por aquella ración de jamón, que le supo a gloria bendita. 'Mmmm, ¡qué rico!', decía.

Muchas personas te advertirán de los riesgos de tu mascota para tu bebé pero, ¿qué tan ciertos son?. (Especial)

Cuando eres la feliz responsable de un gatito hogareño y te embarazas, muchas personas te advertirán de los riesgos que el felino esconde para ti y para tu bebé, pero no entres en pánico, porque de hecho, existen mitos y verdades a medias que debes conocer antes de ver con desconfianza a tu mascota.

Son más limpios

Verdad: Los gatos son mascotas limpias, pero no por eso dejan de ser susceptibles a enfermedades . Estés o no embarazada es importante que lo lleves a chequeos veterinarios, lo vacunes y lo alimentes bien. Los gatos caseros que no salen -o salen poco- al exterior, tienen un bajo riesgo de contagiarse.

Te darán toxoplasmosis

Verdad a medias: La toxoplasmosis es riesgosa para una embarazada y aunque un gato infectado podría contagiarla, se calcula que sólo un 2 por ciento de la población felina la padece .

La toxoplasmosis es causada por el parásito Toxoplasma gondii que también está presente en animales de granja y productos de origen animal y vegetales contaminados, de hecho, una forma de contagio muy común es consumir carne cruda o mal cocinada .

En el caso de los gatos de casa, si llegara a estar infectado, el contagio se puede evitar tomando precauciones como manipular las heces del animal con guantes y no dejarlas expuestas más de 24 horas , básicamente, darle mantenimiento a la caja de arena dos veces al día. Si tienes gato en casa, delega esta responsabilidad a alguien más.

Los gatos pueden arañar y dañar a tu bebé

Verdad a medias: Son animales con instintos y claro que tienen el potencial, pero no es que su único fin sea atacar bebés indefensos . Si tu gato está equilibrado, sano y feliz, lo más natural es que se despierte su instinto protector y acepte la llegada de tu bebé en el núcleo familiar. Si buscas en Youtube, hay muchos v >gatos con actitudes protectoras hacia bebés y niños .

Si tienes más dudas y preocupaciones sobre convivir con tu gato, o gatos de alguien más, durante el embarazo, consulta a tu médico o al veterinario. En general, es bastante seguro convivir con un gato sano, y si ya existe un vínculo de amor entre ambos, disfrutarás esta etapa mucho más.

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Actualmente, vemos muchas más personas con mascotas y, de hecho, más cuidado hacia los animales. Hemos tenido un parque en el distrito de Miraflores lleno de gatos y muchas personas se han animado a tener uno de mascota. Además, los servicios de salud han hecho campañas para mantener saludables las mascotas, esos engreídos de casa.

Pero, ¿qué cuidados debemos de tener con nuestras mascotas cuando estamos embarazadas? Sabemos que existen muchas enfermedades que pueden ser transmitidas por los animales, nadie es inmune y es importante saber que el sistema inmunológico de la mujer embarazada es más vulnerable en este periodo y que, además de ser un riesgo para ella, también pone el riesgo al bebé.

Existen muchos hábitos y costumbres de personas que ya están acostumbradas a tener mascotas, no es lo mismo convivir con mascotas en la ciudad que en el campo, no es los mismo tenerlos en una casa grande o con disposición de un jardín, aunque sea pequeño, o de tenerlos dentro de un departamento compartiendo todos los espacios.

No todas las personas se involucran de la misma manera con sus mascotas, hay muchos que les gusta besar a sus mascotas, alimentarlas de su mano, dormir con las mascotas y muchas actividades que como personas nos hace muy felices porque entendemos este compartir como una forma de dar y recibir afecto.

Sin embargo, y volviendo a las embarazadas, estas conductas pueden poner en riesgo nuestra salud y la del bebé, entre una de las principales preocupaciones de las embarazadas es la enfermedad conocida como “toxoplasmosis” que es transmitida por el gato, aunque ciertamente también nos podemos contagiar por comer carne cruda, por una transfusión sanguínea contaminada o un trasplante de órgano, una tabla de picar mal lavada, agua contaminada, es decir formas de contagio que tal vez no habríamos imaginado y que tal vez nunca nos pasen, lo cierto es que también están nuestros amigos los gatos.

La enfermedad de la toxoplasmosis no es poca cosa, pues los problemas de salud que podrían originar en el feto son a nivel del sistema nervioso que se pueden reflejar en daño a la vista, daño en los oídos, lesiones en la piel, bajo peso al nacer, nacer antes de tiempo, entre otros. Sabemos además, que mientras más pronto es el contagio mayor será el daño, los tres primeros meses de la gestación son los más críticos ya que se está formando el futuro bebé.

Las recomendaciones para las “catlovers” es mucha higiene, que otra persona manipule y limpie las heces de las mascotas, tener un ambiente ventilado, llevar a nuestro animalito regularmente con el veterinario y mantener también una buena alimentación para que nuestro sistema inmunológico esté en buenas condiciones.

No es necesario, a menos que haya una indicación del especialista, que nos alejemos de esos seres que son parte de nuestra familia y que se ha observado que también comparten de manera armoniosa todo lo que realiza su familia que incluye ver crecer a los hijos y transmitirles su afecto.

Un embarazo y parto feliz requiere del cuidado y consejo de su especialista, no dude en recurrir a su obstetra de confianza.

Los animales más limpios

Los gatos, sin lugar a dudas, son las mascotas más limpias que pueden convivir con las personas en un mismo hogar. Esto ya es un punto muy importante a su favor.

Los humanos, incluso los más limpios e higiénicos, son susceptibles de contagiarse entre sí enfermedades muy diversas. Del mismo modo los animales, incluso los más limpios y mejor cuidados, son capaces de contagiar enfermedades adquiridas por múltiples vías a los seres humanos. Esto dicho así, suena realmente muy mal, pero cuando lo explicamos en el contexto adecuado, o sea en forma porcentual, la cuestión se clarifica.

Es lo mismo que si dijéramos que todos los aviones del planeta pueden caerse. Dicho así, realmente suena muy mal, pero si explicamos que los aviones son el medio de transporte más seguro del mundo, estaremos relatando una realidad científica contrastada (a pesar de que no se niegue la primera absurda teoría).

Algo similar sucede con los gatos. Es cierto que pueden transmitir algunas enfermedades, pero la realidad es que contagian a las personas muchas menos enfermedadesque otras mascotas, e incluso mucho menos que las dolencias que los humanos se transmiten entre sí.

Toxoplasmosis, la enfermedad tem >

La toxoplasmosis es una enfermedad muy grave que puede provocar daños cerebrales y ceguera a los fetos de las mujeres embarazadas infectadas. Algunos gatos (poquísimos)son portadores de dicha enfermedad, al igual que otras muchas mascotas, animales de granja, u otras materias de origen animal y vegetal.

Sin embargo, la toxoplasmosis se trata de una enfermedad que se transmite muy difícilmente. En concreto, son las siguientes formas las únicas posibles de contagio:

  • Solamente si se manipulan las heces del animal sin guantes.
  • Solamente si las heces superan las 24 horas desde su deposición.
  • Solamente si las heces pertenecen a un gato que está infectado (un 2% de la población felina).

Por si no fueran lo suficientemente restrictivas las formas de contagio, además la embarazada debería llevarse los dedos sucios a la boca, ya que solo puede existir contagio por la ingestión del parásito Toxoplasma gondii, que es el que provoca esta enfermedad.

De hecho, la toxoplasmosis se contagia mayoritariamente por la ingestión de carne infectada mal cocida o cruda. Incluso también pueden contagiarse mediante la ingestión de lechugas u otros vegetales que hayan estado en contacto con heces de perro, gato, o cualquier otro animal portador de la toxoplasmosis y no se hayan lavado o cocido bien antes de comerlas.

Las embarazadas y los pelos de gato

Los pelos de gato producen alergia a las mujeres embarazadas alérgicas a los gatos. Esta perogrullesca razón intenta mostrar con sentido del humor que el pelo de gato solamente produce alergias a las mujeres que eran alérgicas antes de su embarazo.

Según estimaciones existen un total de un 13% a un 15%, de población alérgica a los gatos. Dentro de esta limitada franja de personas alérgicas existen diversos grados de afectación. Desde las personas que solamente les produce algún estornudo si un gato está en su regazo (la inmensa mayoría), hasta una minoría de personas que les pueden ocasionar ataques de asma con la simple presencia de un gato en el mismo cuarto.

Obviamente, las mujeres con un grado muy elevado de afectación alérgica a los gatos, si se quedan embarazadas continuarán teniendo problemas de alergia graves ante un gato. Pero se supone que a ninguna mujer muy alérgica a los gatos, al quedar embarazada decidirá convivir con un gato.

Los gatos pueden dañar al bebé

Esta teoría tan tonta que encabeza este punto, queda desmentida por la multitud de casos en que los gatos han defendido a niños pequeños, y no tan pequeños, de agresiones por parte de perros u otras personas. Es exactamente todo lo contrario: los gatos, y sobre todo las gatas, están muy pendientes de los niños pequeños, y se preocupan mucho cuando enferman los pequeños.

Incluso se han dado casos en que precisamente han sido los gatos quienes han avisado a las madres de algún suceso acaecido a sus bebés.

Es cierto que a los gatos y perros la llegada de un bebé en el hogar les puede provocar durante unas horas cierto desconcierto. Del mismo modo que les puede provocar similar sensación a los hermanos del neonato la llegada de un hermano. Pero se trata de una circunstancia natural y pasajera que pronto desaparece y se retoma la normalidad familiar.

Conclusiones

Supongo que tras la lectura de este post, habrás llegado a la conclusión de que un gato es absolutamente inocuo para una mujer embarazada.

La única medida preventiva que se debe tomar por parte de una mujer embarazada si tiene gato en casa, será abstenerse de limpiar sin guantes el arenero del gato. El marido, la esposa o cualquier otra persona del hogar deberá realizar dicha función durante el periodo de gravidez de la futura mamá. Pero la embarazada también deberá abstenerse de comer carne cruda y tendrá que lavar muy bien los vegetales para las ensaladas.

Los médicos

Es triste que aún hay médicos que recomiendan a las mujeres embarazadas que se deshagan de sus gatos. Este tipo de absurdos consejos son una clara señal de que el médico no está bien informado ni formado. Porque existen multitud de estudios médicos sobre la toxoplasmosis que inciden en los vectores de contagio de la enfermedad, y los gatos son uno de los más improbables.

Es como si el médico desaconsejara a una mujer embarazada subirse a un avión, porque el aparato podría estrellarse. Absurdo.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Es malo tener gatos durante el embarazo?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Curiosidades del mundo animal.

Comentarios (46) Añadir comentario

SACALO DE INMEDIATO SI REALMENTE QUIERES UN BEBE SANAO LOS GATOS PUEDEN INFECTAR A TU BEBE DE UNA BACTERIA QUE SI TRASPASA LA PLACENTA Y SI TIENES DUDAS BUSCALO EN INTERNET MIL VECES LA SALUD DE MI BEBE A LA DE UN GATITO QUE FINALMENTE YA LE DEDICASTE SU TIEMPO AHORA LE TOCA A TU BEBE CUIDARLO EN TODOS LOS SENTIDOS

la bacteria llamada toxoplasmosis solo te afecta si ingieres sus eseees. y si ahi mucha informacion en internet. pero lo importante es la fuente de la que viene. aun asiiii como dice jared obviamente lo mas importante es el bb :)

pero bueno si le vas hacer eso al gatoo. entonces no comas jamón ni salchicha ni carne de puerco ni nada. cuidado con los quesos porq pueden no estar pasteurizados.

Aun así al principio del embarazo te mandan hacer estudios para toxoplasmosis. cualquiera puede tener la bacteria no solo quien tiene un gatooo. preguntale a tu doc. :D

aqui te paso infooo de internet. yo investigue mucho desde hace como 5 años que tuve a mi primer gato porq aqui se dice que el simple echo de ser mujer los gatos te hacen daño. mentira.

Fuentes de infección

La fuente de infección más frecuente no son los animales de compañía como erróneamente se cree y se sigue difundiendo sin base científica.

La realidad es que la fuente por la cual entra el parásito en los humanos con mayor frecuencia es a través de los alimentos contaminados: la carne (cuando está poco cocinada, ya que un gran porcentaje está contaminada) y las frutas y verduras mal lavadas.

De las carnes disponibles para consumo en el mercado (o las carnes de caza), un gran porcentaje de todas las especies está contaminado, así que cualquier persona que consume carne ha consumido (de hecho) carne contaminada por el parásito. También es posible que por la manipulación de la carne contaminada con las manos, al llevarlas a la boca, se ingiera el parásito.

Por otro lado, una persona que consume con la necesaria frecuencia verduras y frutas, puede consumirlas sin el adecuado lavado para eliminar el parásito en algún momento. También puede consumidas manipuladas por terceros sin poder supervisar si el lavado es suficiente (por ejemplo, en restaurantes).

La última vía de contagio suele producirse entre personas que trabajan la tierra con las manos, bien agricultores, bien en labores de jardinería. En los suelos suele estar presente el parásito en gran cantidad. Una persona que manipule la tierra con las manos desnudas puede introducir restos de tierra bajo las uñas. Pese a un lavado de manos con agua y jabón, siempre puede quedar tierra bajo las uñas. Después, si se lleva las manos a la boca, es fácil infectarse de éste y/o de otros parásitos. Si es una persona que trabaja en el campo, no tiene por qué lavarse las manos cada vez que manipula esa tierra y en un descuido (o por mala costumbre) puede llevarse las manos sin lavar a la boca.

Para que un gato pueda producir heces infecciosas tiene que contagiarse. Es decir, un gato que no está infectado y vive en una casa sin acceso al exterior y comiendo pienso o carne cocinada, no puede infectarse y por tanto no puede infectar a otros.

Si el gato tiene acceso al exterior o es silvestre, o come carne cruda, o caza pájaros o ratones y se los come, entonces sí puede infectarse.

Una vez infectado, incuba el parásito durante un periodo de entre 3 y 20 días (según la forma en la que lo ingiere, que determina la fase en la que se encuentra el parásito). Después y durante sólo un periodo de 1 mes, libera los ooquistes en las heces. Después de eso, aunque se vuelva a infectar, nunca más liberará ooquistes.

Para que esas heces con ooquistes ( oocitos ) sean a su vez infecciosas, necesitan un tiempo de exposición al medio de entre 24 y 48 horas. Las personas normales que conviven con gatos en casa suelen retirar las heces de los areneros con más frecuencia, impidiendo que esos ooquistes maduren y sean infecciosos. Y después, es necesario un contacto muy íntimo con esas heces para infectarse a partir de ellas. Es necesario comerse las heces del gato para infectarse (cosa que sólo hacen los niños o personas con enfermedades mentales) o si no, manipularlas con las manos y sin guardar unas mínimas medidas de higiene, llevárselas a la boca. De nuevo citamos a la "gente normal" que si tiene que realizar una limpieza de heces, de gato o de cualquier animal, después procura lavarse las manos con agua y jabón. No sólo se puede introducir el Toxoplasma Gondii en el organismo de esta manera, también otros parásitos, bacterias y virus, mucho más peligrosos e incluso letales en ocasiones como la Escherichia coli.

Por tanto, cualquier persona que conviva con un gato o varios como mascotas, incluso con acceso al exterior y hasta que coman a veces animales crudos cazados por ellos (es decir, gatos con riesgo de infectarse del parásito), con la más simple medida de higiene posible (el lavado de manos después de limpiar el arenero o usando guantes), evita infectarse del temido Toxoplasma.


Se sabe que el parásito cruza la placenta pudiendo transmitirse al feto, si la madre se infecta por primera vez durante el embarazo. Si la infección ocurrió antes de quedar embarazada, el nuevo bebé no puede ser infectado. El riesgo es menor si la infección ocurrió en las últimas semanas de gestación. Con muchísima menos frecuencia, el parásito puede ser transmitida por transfusión de sangre, o trasplante de órganos.

En los casos en que se detecta que una mujer gestante se ha infectado del parásito, existen medicamentos que pueden ayudar a detener la infección para evitar daños al feto.

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