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Cómo tratar la indigestión en perros

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Vómitos, diarrea, dolor abdominal y decaimiento son síntomas que el perro puede sufrir frente a una indigestión

  • Autor: Por CAROLINA PINEDO
  • Fecha de publicación: 18 de marzo de 2013

La frase "con la comida no se juega" es trasladable a los perros. No tomarse en serio la dieta del can puede acarrearle problemas como las digestiones pesadas. A continuación se explica por qué se producen las indigestiones en canes y cómo reconocerlas. Se detallan, además, cinco pautas para evitar los problemas de estómago en el animal, entre ellas, ofrecerle una dieta adecuada, evitar que come con avidez y evitar el ejercicio físico tras la ingesta de alimento.

Digestiones pesadas en el perro, ¿por qué se producen?

Una digestión pesada se produce porque el alimento permanece más tiempo del normal en el intestino del perro, lo que puede derivar en problemas gástricos, que provocan en el perro molestias y dolor estomacal.

Una dieta inadecuada en calidad y cantidad provoca digestiones pesadas en el perro

La causa de este atasco en el cuerpo del perro puede deberse a una cantidad excesiva de alimento que se ingiere en poco tiempo o por alimentos inadecuados para el animal, como sobras de comida casera

Los problemas digestivos en canes no son extraños. "La mayoría de las consultas veterinarias son debidas a problemas de carácter digestivo", asegura Imanol Sagarzazu.

Señales de la indigestión en el perro

El perro vomita después de comer, se muestra desganado, inactivo y decaído. Estas señales pueden dar pistas de que el can sufre un proceso de digestión pesada o indigestión.

Una "postura de rezo" en el perro puede alertar de que sufre una indigestión. Se llama de esta manera porque el perro se coloca en una posición similar a la de los musulmanes cuando rezan, con el fin de aliviar las molestias que tiene en el estómago.

A continuación se detallan cinco maneras de prevenir esta desagradable sensación para el perro que, de repetirse a menudo, puede provocarle problemas gastrointestinales más graves, como la gastritis.

1. Una dieta adecuada y en cantidades ajustadas para el perro

Un pienso de buena calidad y específico para el perro (según su tamaño, edad, estado de salud y actividad física) es la mejor manera de prevenir las digestiones pesadas.

"La adecuada digestibilidad de un alimento de calidad para el perro le permite aprovechar los nutrientes y reduce el riesgo de problemas digestivos", según la veterinaria Ana Cameno.

La cantidad de pienso que se ofrece al perro a diario es también clave para evitar las digestiones pesadas. La ración adecuada que toma el animal ayuda a que el proceso digestivo del alimento se desarrolle de manera fluida y adecuada.

Las raciones adecuadas para un perro se mencionan en los envases de alimentos caninos, sobre todo en el caso de los de gama alta (mayor calidad). No obstante, en caso de no ser así, el veterinario es quien mejor puede ajustar la cantidad de pienso que el can precisa.

2. Evitar que el perro coma con avidez

Los canes que tragan la comida con ansiedad, tienen más probabilidades de sufrir digestiones pesadas. Esta circunstancia es habitual en los cachorros, más impulsivos y ansiosos a la hora de comer.

La consecuencia de ingerir el alimento sin masticar y deprisa es una digestión dificultosa y lenta en el perro, que se puede traducir también en vómitos.

La solución para evitar que el can ingiera el alimento a un ritmo demasiado acelerado es dividir la ración de pienso en dos partes. Y ofrecerla al animal con un lapso de tiempo de unos 15 minutos.

Asimismo, existen comederos especiales para perros que comen demasiado deprisa. Estos platos contienen oquedades que impiden que el can atrape el alimento de forma acelerada.

3. Evitar los huesos y las sobras de alimentos

Los huesos pueden producir graves problemas gastrointestinales en el perro. Arrastran la mucosa de las paredes del estómago y producen heridas y obstrucciones.

Las sobras de comida y las recetas caseras para el perro que no supervisadas por un nutricionista canino también provocan problemas gastrointestinales. Entre ellos, digestiones pesadas.

4. El can no debe realizar ejercicio físico después de comer

Un perro que corre, salta y juega después de comer no deja reposar el alimento en el estómago. Ello dificulta que lo digiera de manera adecuada.

El exceso de movimiento de la comida y el agua en el estómago tras su ingestión, puede provocar vómitos y malestar en el can. Lo más recomendable es que el perro descanse alrededor de 30 minutos tras haber ingerido alimento.

El ejercicio físico tras las comidas provoca indigestiones en el perro y peligrosas torsiones de estómago

En los perros de razas grandes como el pastor alemán y el rottweiler existe un riesgo añadido: el ejercicio con el estómago lleno puede causar una peligrosa torsión o giro del estómago, lo que les puede acarrear la muerte.

5. Dietas para perros con estómago delicado

Los canes que padecen patologías estomacales, como gastritis, intolerancias alimentarias, o intestino irritable (similar a la enfermedad de Crohn en humanos) precisan dietas específicas.

Existen piensos terapéuticos en el mercado que se adaptan a las necesidades nutricionales de estos canes. En este sentido, el veterinario es el mejor conocedor de la opción más recomendable para cada perro.

Tratar la indigestión en el perro

El tratamiento para un perro que padece indigestión pasa por corregir la dieta inadecuada, bien sea por su calidad o cantidad.

Por su parte, el veterinario puede recetar antiácidos, protectores del estómago o medicamentos que frenen los vómitos del perro, según corresponda en cada caso.

La indigestión en perros puede ser algo liviano o algo más severo de modo que debemos tratarla cuanto antes.

Tener un perro en casa implica que procuremos cuidarlo como si se tratara de un hijo, pero lo cierto es que a veces enferman por dolor estomacal, sobre todo si tenemos un perro algo travieso que roba comida o siempre anda metido en el cubo de la basura. Veamos a continuación, una guía de pasos para saber cómo tratar la indigestión en perros.

La indigestión en perros es algo bastante habitual que en la mayoría de casos se produce cuando comen algo que no les sienta bien y tiene entre sus síntomas, los vómitos, la diarrea, que le suenen las tripas y que se muestre sin apetito. En este caso no tenemos que preocuparnos demasiado sino aplicar alguno de los remedios que os vamos a ofrecer, pero si tu perro vomita sin parar o incluso expulsa sangre por las heces, o apenas camina es importante que acudas cuanto antes al veterinario.

Pasos para tratar la indigestión en perros

Si el veterinario ha diagnosticado que a tu perro no le pasa nada malo, puedes intentar tratar su indigestión con los diversos remedios:

  1. Si el perro vomita o tiene diarrea, pierde muchos líquidos, así que asegúrate de que no se deshidrate. Podría ser muy peligroso. Recuerda que los perros más pequeños y los cachorros se deshidratan más rápido que los perros más grandes. Para verificar los niveles de hidratación de su perro, comprueba la elasticidad de la piel levantando la piel suavemente en la espalda o entre los omóplatos con dos dedos, como si pellizcaras y luego suelta Si la piel vuelve rápidamente a su lugar, bien. De lo contrario, el perro necesita ser rehidratado rápidamente. También se recomienda revisar las encías. Por lo general, un perro bien hidratado tiene encías color salmón, cubiertas por una capa de saliva. Deslice su dedo sobre las encías: si están secas, es un signo de deshidratación.
  2. Ayuno: Si los niveles de hidratación están en su lugar, puedes continuar con el ayuno. Para el ayuno, guarda toda la comida que pueda alcanzar el perro y no le des nada durante al menos 12-24 horas. El propósito del ayuno es permitir que el tracto gastrointestinal descanse y se cure en caso de inflamación. Muchos perros lo hacen naturalmente porque su apetito disminuye después de unas pocas horas de dolor de estómago. Sin embargo, es posible que tu perro no se sienta lo suficientemente mal como para perder el apetito, por lo tanto, debes procurar que tenga el estómago vacío para evitar que otros alimentos empeoren la situación. El ayuno por algunas horas no dolerá, y en este caso, se considera terapéutico. Un ayuno parcial o completo es una parte natural de la dieta de un perro salvaje, y también trae beneficios para la salud. Normalmente en caso de vómitos o diarrea, el ayuno debe durar de 12 a 24 horas. Los cachorros y los perros pequeños no deben ayunar durante más de 12 horas, por lo general, una noche completa es suficiente.
  3. Hidratación: A menudo, el agua causa más problemas. El perro puede vomitar aún más y, como resultado, deshidratarse. Por lo general, esto sucede si un perro con dolor de estómago ingiere demasiada agua en muy poco tiempo. Antes de que lo note, el agua vuelve a subir y el dolor de estómago comienza de nuevo. Para evitar que tu perro consuma demasiada agua demasiado rápido, dale unos cubitos de hielo, al menos hasta que se sienta mejor. Intenta también congelar un poco de Gatorade. Si no vomita durante al menos 4 horas, puedes intentar llenar el recipiente del agua en pequeñas cantidades. Si el estómago del perro no se molesta con el agua, puede intentar darle otros líquidos como Gatorade, jugo de manzana diluido con agua o caldo de pollo o carne de res, sin ajo ni cebolla, diluido 50/50 con agua.
  4. Aplica una dieta light: Después de ayunar durante 12-24 horas, sin vómitos ni diarrea, el perro puede comenzar una dieta ligera . La dieta ligera ayuda al estómago a restablecerse, de modo que puedes intentar que coma, arroz hervido así como pollo o carne muy magra. La receta debe contener 75% de arroz hervido y 25% de carne. El arroz es prácticamente casi toda la comida, y la carne se agrega para darle un mínimo de sabor y animar al perro a comer. Si eliges pollo, asegúrate de haber eliminado la piel y los huesos. Si eliges carne magra (como hamburguesa) asegúrate que no haya residuos de grasa después de la cocción. La grasa puede causar pancreatitis y empeorar el dolor de estómago. Durante la dieta ligera, el perro tendrá que hacer aproximadamente 3 o 4 comidas pequeñas al día, hasta que se sienta mejor. Por otro lado, agregar una pizca de yogur a su dieta le ayudará a calmar el estómago y el intestino inflamado , especialmente si hay diarrea entre los síntomas ya que los probióticos ayudan a tratar la diarrea y restaurar la flora bacteriana.
  5. Vigila al perro durante los días posteriores: Una vez que hayas completado los pasos anteriores, solo tienes que mantener la situación bajo control y estar preparado para manejar un posible empeoramiento. Así que ten mucho cuidado. No dudes en llevar al perro al veterinario si se vuelve apático y débil. Durante la dieta ligera, asegúrate además de que no haya más vómitos y que las heces se vean normales. Tras dos o tres días de dieta ligera, deberás introducir poco a poco su dieta habitual.

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